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lunes, 14 de octubre de 2013

LA DIOSA MADRE EN LAS ISLAS CANARIAS-XX-II




LA DIOSA MADRE EN LAS ISLAS CANARIAS

Volumen V

CAPITULO XXII-II


LUGARES DE CULTO Y ASTRONOMICOS DEL PUEBLO GUANCHE

Eduardo Pedro García Rodríguez                   



Otro de los santuarios más significativos en la isla de Tamarant lo es sin duda el de Bentaiga, lugar donde los Canarii prestaron una heroica resistencia a los invasores españoles.

”Llegaron a la Montaña de Bentaiga, que es de tierra muy roja á modo de almagre y encima tiene una fábrica admirable de la Naturaleza que es un peñón de riscos muy altos y pendientes  en torno con una subida a lo alto muy peligrosa, tiene al pie muchas cuevas y caseríos con cantidades de huesos de gentiles a modo de sepultura, y una fuente de buena agua aunque es poca sale corriente a fuera.” (Marín de Cubas, 1993:160)

En la isla de Tenerife, existen diversos  templos al aire libre consagrado a la Diosa, uno de los  más significativos de Canarias está ubicado en Taganana. El macizo de Naga o Anaga, este lugar que conjuntamente con el de Teno son las formaciones geológicas más antiguas de la isla, contiene varios lugares de culto dedicados a la Gran Diosa-Madre, entre ellos debemos destacar el templo dedicado a la Diosa Tanit denominado por algunos estudiosos como “Piedra de los escalones”. El Altar está compuesto de un ciclópeo bloque rectangular de Toba roja, en él se encuentran profusamente grabados los símbolos representativos de la Diosa Tanit, entre ellos, destaca uno de los símbolos de la Diosa, denominado por algunos estudiosos como “botella” así como varias escaleras y cruciformes, además hay en la parte superior del altar excavadas varias cazoletas con canalillos que desaguan en dirección al mar, a pesar de que éste se encuentra a varios kilómetros de distancia.

El lugar donde se encuentra situado el adoratorio es de muy difícil acceso, desde él, se divisa una amplísima panorámica de todo el valle de Taganana así como un amplio sector del mar[1].



Indudablemente a este Santuario acudirían a hacer sus libaciones en honor de la Diosa las Sacerdotisas o maguadas  anaguenses desde sus casas de recogimiento situadas en Acadan, Azaten y Tezegid, y desde aquí partirían cuando las circunstancias lo demandasen en romería  hacia la playa de Pachilla donde realizaban el ritual en petición de lluvias.



                                                                                                                                               
Consideramos oportuno resaltar como curiosidad que el topónimo Naga tiene sus homónimos en diversos países asiáticos y del continente, así podemos localizarle en: Wkayama, Japón; en Filipinas hay cinco localidades con este nombre, en Egipto está la localidad de gran importancia arqueológica de Dra Abu el- Naga, además de Camerún; Chad; Ghana, y Guinea-Bissau. Así mismo, la nomenclatura de pos-conquista Anaga, también tiene sus homónimos en Barkina Faso, Hyogo, Japón, y como Anabaga en Chad, y Ankaga en Malí.

El investigador español Arnay y otro publicaron recientemente un artículo en torno a la posibilidad de que el primitivo pueblo guanche tuviese conexiones con la denominada religión de la puerta, el artículo en sí, no aporta nada nuevo a las investigaciones en curso, no obstante, tomamos algunas referencias sobre algunas traducciones que los autores realizan en torno a determinados topónimos en lengua guanche: ... “valga como ejemplo la comarca de Tenerife conocida como ANAGA (ANA=”hermandad”, AKA=”difuntos”), es decir “la hermandad de los difuntos”, tantas veces citada en las estelas funerarias de los iberos, o en las famosas leyendas de “La Santa Compaña”; la localidad de Abama (ABA= ”sepultura”, AMA= ”madre”) la sepultura de la madre”; o la cueva Samara, en la carretera hacía el gran volcán  (SA= “casa” en ibérico, equivalente al eusquera EXA, AMA = “madre”, ara= “tierra”), la “casa
en la tierra de la madre”.[2] Muchos otros topónimos se detallan en la referencia. El estudio de conjunto de las inscripciones tanto en alfabeto líbico-guanche como ibérico, nos descubre la presencia en su día de una serie de santuarios de la “puerta”, ubicados en cuevas y recintos singulares en lo alto de montañas sagradas.

Lo prueba por partida doble, no solo el nivel ético de los habitantes del archipiélago,  sino de unas comunidades poseedoras de una cultura ni siquiera imaginable para la época en los países de la Europa. Se considera que un pueblo alcanza un estimable grado de civilización, cuando  ha llegado a poseer en tiempos remotos algún tipo de escritura.

Dentro de este contexto y basándonos en el conocimiento acumulado sobre la religión de la Diosa-Madre, podemos explicar porqué el ser supremo de los guanches se llamaba ACHAMAN (AKA = “difunto”, MAN = “autoridad”), que según el cronista frai Abreu Galindo en “nuestra lengua quería decir del cielo y la tierra”. Los símbolos utilizados en paredes rocosas con “esvásticas”, “laberintos”, y “signos geométricos”, “circunferencias”, son los propios de los países Usko-Mediterráneos, que desde el Norte de África, emigraron a Europa, Asia y numerosas islas, cuando la desecación del Sahara impidió el desarrollo normal de la vida. No debe pues sorprendernos, que se encuentren tales grabaciones en la cabeza de un creyente hindú, en las cabañas de algunas aldeas europeas, o en los utensilios de Turquía, Oriente Medio y Sumeria. Los rituales celebrados en las cumbres de las montañas consideradas sagradas, en los bosques, en las cavernas; el uso de cazoletas y canalillos excavados en los suelos rocosos y bien conocidos en otras montañas santas como el monte Arabí (Murcia) que las conserva muy parecidas y que sirvieron para ciertos ofrecimientos a los astros, quemando aceite y otras sustancias como leche, vino...”(Arnay y Alonso, 2001:34)

               Para los canarios en general y para los tinerfeños en particular el topónimo "Naga", produce en nosotros ensueños de un mítico pasado, suponemos que muchos se preguntarán ¿que es un naga ?, bien, vamos a ello.[3]
 
               Los Nagas, son divinidades de la tradición religiosa Hindú y también egipcia y de otras culturas ancestrales. Son espíritus esencialmente acuáticos, aunque también aparecen en tierra. 
 
               Las serpientes, y las cobras en general, tienen un papel muy importante en las mitologías Indias y en las antiguas civilizaciones. En algunos mitos, se dice que el mundo se apoya sobre las cabezas de serpientes, y que cuando estas se mueven ocurren los terremotos. También se conoce en la mitología India, a los Nagas como reyes de las serpientes, y uno de ellos aparece en el Mahabharata, una epopeya escrita en sánscrito entre los siglos IV a.d.e.a., y el VI d.e.a.
 
               En esta epopeya, aparece nada menos que el Rey de los Nagas, que ayuda a Nala, un Rey Indio en sus aventuras.
 
               En otra Leyenda India, aparece Batara Guru, después conocido como Shiva, quien creó una isla en el océano sobre el lomo de la gran serpiente marina Naga Padora. 
 
               Las luchas y peleas que siguieron, y los movimientos de la gran serpiente formaron las montañas y los valles.
 
En cuanto al topónimo Anaga, debemos tener en cuenta que la primitiva y verdadera grafía es NAGA, tal como está recogido en los primeros documentos coloniales, la “a” le fue añadido posteriormente por los conquistadores a éste y a otros  topónimos, y equivale a un prefijo determinativo “el” o “el”.

               Así mismo, otra de las connotaciones del topónimo Naga, es el que le vincula con la Diosa Naga, Diosa serpiente de Nepal e India, en esta última Naga y Nagis, protegen a Buda de todo mal. En Egipto como hemos dicho también encontramos el topónimo Naga en el Valle de los Reyes en las tumbas en Dra Abu El Naga. Los primeros sepulcros del yacimiento tienen un tipo de construcción muy particular, el llamado “saff”, nombre que procede de una palabra árabe que sirve para designar un objeto “lleno de agujeros”, aspecto que desde el exterior presentan este tipo de tumbas. Datan del Primer Período Intermedio y de comienzos del Reino Nuevo y consisten en una entrada, excavada en la montaña con columnas regulares, formando fachada. Tras ésta una sala transversal y rectangular.
Otro elemento del culto religioso y ritual de la sociedad guanche localizado en el menceyato de Anaga, y que en su época levantó encontradas polémicas en el entorno academicista de la sociedad canaria fue la denominada Piedra de Anaga o Piedra de Ossuna, descubierta en una cueva posiblemente santuario, por don Manuel de Ossuna y Vanden Heede. El descubrimiento sufrió similares ataques a los que en la última década del siglo siguiente sufrió la piedra Zanata, es evidente que quienes rigen los parámetros culturales en la sociedad colonial canaria no ven con buenos ojos el que aflore a la luz pública aquellos elementos arqueológicos que denotan la existencia de una sociedad guanche mucho más avanzada de lo que han venido propugnando a través de la historiografía dirigida desde la metrópolis, así pues en cierta manera ya estamos acostumbrados a las irracionales arremetidas auspiciadas desde los estamentos oficiales y oficialistas que además para más INRI, se dicen investigadores, enseñantes e intelectuales canarios.

En relación con el yacimiento de la piedra de Ossuna, existen más casos de sitios arqueológicos similares en otras zonas del menceyato de Anaga, caso de La Pedrera, en donde si bien es cierto que no se han localizado artefactos se documentan toda una serie de grabados, entre ellos pisciformes y  antropomorfos femeninos recientemente relacionados con el culto al Roque de los dos Hermanos, es decir, a dos roques puntiagudos (Perera, 1992).

Otro ejemplo idéntico lo tenemos en el Roque Tanit-Baal Hammón (Arco et al., 2000"; 49) y cazoletas y canales-cuyo carácter ritual es obvio- que parecen estar en relación con el de Idafe en La Palma, del que Abreu Galindo recoge textualmente en su obra que era venerado por los habitantes de la isla (1977[1602]: 270. Así mismos están los dos roques de la isla del Hiero que representan a las deidades femenina y masculina Moneyba y Erohasan, que indudablemente son representaciones locales de Tanit y Baal Ammón o Achaman. En el resto de las islas existen determinados roques y agujas basálticas que tienen el carácter de lugares cultuales como hemos visto en otro lugar de esta obra. En relación con este tipo de yacimientos o lugares cultuales también es sabido que en todo el Mediterráneo fenicio, desde Tiro hasta Gadir se documenta el culto mediante menhires, hay santuarios en cumbres o lugares elevados, así como en elementos naturales como piedras, manantiales, estanques, árboles o cuevas (Atoche et al., 1997: 17).

Su autenticidad no fue puesta en duda, a pesar de que, al igual que la Piedra de Anaga, fueron hallados a unos 40 cm escasos de profundidad y a una distancia de pocos metros unos de otros (Hernández Benítez, 1947: 59). Sería, Elías Serra Rafols el encargado de reconocer que “aunque esta clase de hallazgos no tiene precedentes conocidos en las Islas, no hay en principio motivo de poner en duda su autenticidad y merece un estudio y publicación mas cuidada” (1942: 263).


               Por lo que respecta a la adscripción cultural del hallazgo, su filiación fenopúnica así como su probable relación con un ara o recinto sagrado ya fue barajada por el presbítero Pedro Hernández Benítez, Comisario Local de Excavaciones Arqueológicas de Telde y adquisidor de los tres betilos, que pasaron a engrosar su colección particular, y que en la actualidad forman parte de los fondos del Museo Canario, en la isla de Gran Canaria. Este mismo autor llegó incluso a sugerir la posible relación de “estos interesantes objetos arqueológicos con las dos piedras piramidales de Anaga (Tenerife), una de las cuales ostenta una inscripción posiblemente /Júnica” (1947: 64).
Santuario de Los Ovejeros situado en el municipio de El Tanque, Menceyato de Daute (Tenerife). Entre los diferentes hallazgos arqueológicos de este yacimiento, la arqueóloga  María del C. del Arco Aguilar y su equipo, descubrieron un grabado en una estela que representa a una vasija tipificada como púnica asociada a otros motivos entre los que destaca la figura de un toro. Y el toro ha sido un animal-tótem de la Diosa-Luna por su cornamenta de la media luna, como la que aparece, de plata, en las pantorrillas de esta Virgen del Espino, que pusieron en el siglo XVI. Este cuarto lunar acompañaba a media docena de diosas de la antigüedad, desde la Isis egipcia, pasando por Selene y la triple diosa Hécate griega, y acabando en la Diana romana.

Este yacimiento desde un principio fue poco valorado por las autoridades políticas del momento por lo cual no se le prestó ningún tipo de protección, hasta el punto de que cuando el equipo de arqueólogos del Museo de la Ciencia y el Hombre del Cabildo de Tenerife, se desplazaron a la zona para realizar un prospección del yacimiento, éste ya había sido irremisiblemente dañado por unas palas mecánicas que removieron el terreno, y también sufrió la depredación por parte de algunos vecinos de la zona y por varios ciudadanos europeos establecidos en nuestra isla. Nosotros tuvimos la oportunidad de ver y fotografiar algunas de las estelas que tenían grabados signos posiblemente alfabetirmes feno-púnicos, en otra visita efectuada al lugar realizada poco tiempo después pudimos comprobar que algunas de las estelas habían desaparecido de sus emplazamientos.

La desaparición del material arqueológico del yacimiento produjo un notable malestar social, suscitándose una amplia polémica a través de la prensa local. Pero como suele suceder en estos casos, una ves que decreció el interés popular por el tema, el yacimiento ha sido relegado al olvido tanto por los organismos encargados de la protección de nuestro patrimonio como por los estamentos científicos encontrándose actualmente totalmente abandonado y desprotegido.

               Igual suerte a sufrido el santuario al aire libre de Guargacho, situado en Arona (Tenerife) aunque este fue declarado bien de interés cultural por el Cabildo Insular de Tenerife, la actuación de éste sobre el lugar consistió en cercar el recinto con una pared bloques, dejando el hueco de entrada al mismo sin puerta, hoy el lugar es un vertedero de basuras y todos los elementos arqueológicos del santuario han desaparecido del lugar. Así, el santuario de Guargacho, se ha convertido lamentablemente en un monumento a la desidia y al desprecio que han venido mostrando por nuestra cultura los organismos coloniales que tienen encomendada la protección de la misma.
















 


En la comarca de Teno, (Teno Alto) también en la isla de Tenerife está el denominado “Tagoro de Bujame”. Este santuario al aire libre es un claro exponente de los santuarios de este tipo, está situado sobre un afloramiento de toba roja, es forma ovoide irregular, en su parte del naciente tiene una piedra de grandes dimensiones que indudablemente tenía la función de altar, en uno de sus lados tiene también un bloque granítico de grandes dimensiones que destaca de las piedras que sirven como asientos en la parte superior tiene una serie de grabados alfabetiformes.

En  Teno Alto existe otro santuario situado en una loma desde la que se domina una amplia panorámica de todo el valle, este santuario fue reutilizado como era, es de destacar el esmero empleado en la construcción de sus muros aprovechando las piedras denominadas lajas, y que fueron extraídas en el mismo lugar donde está situado.

               La tamusni recoge la existencia de “La Cueva Santa de Bujame”, pero hasta hoy no se ha podido localizar el lugar exacto donde está ubicada, preguntados  los ancianosdel lugar, éstos indican varias posibles ubicaciones, lo que nos induce a pensar que o bien existen en la zona varias cuevas con esta denominación o bien los habitantes del lugar no desean que el santuario sea visitado por gente foránea, y por ello no revelan el lugar de emplazamiento del santuario.


Son múltiples las cuevas santuarios localizadas en nuestras islas que aún en nuestros días conservan en la memoria popular el carácter sacro que tuvieron incluso mucho tiempo después de la conquista. De ellas vamos a reseñar algunas de las más significativas.

La Cueva Santa, situada junto a la Hoya del Drago, entre el mar y la cumbre del Valle de Abikure, (San Andrés) Cueva Santa en el Valle de Vega, parte alta del Valle de Tahodio, ambas en Añaza: (Santa Cruz de Tenerife) la Cueva del Santo en Valle de Guerra; la Cueva Santa, junto al barranco de Sieteojos en Los Realejos; la Cueva Santa en Barqueto de la cumbre de Chirche, entre Guía y Santiago del Teide; la Cueva de la Virgen, una en el barranco de Tejina, y otra en Tedera y una tercera en el del Infierno, todas en Adeje; la Iglesia de los Guanches en el Picacho, y la Cueva de la Virgen, en el barranco de dicho nombre, ambas en las cumbres de Arico; la Cueva de la Virgen, en Pino Gordo de Fasnia; la Cueva Santa, en Chinguaro de Güímar y la Cueva de los Santos, en el barranco de (Santo) o de los Santos en Añaza (Santa Cruz) situada a la altura del actual barrio nuevo, y cuyo  topónimo guanche es Araguygo. Esta Cueva Santa fue sincretizada por la iglesia católica transformándola en ermita dedicada al culto de la Virgen de Candelaria.

Santuario de Ajeja: Localizado en Igueste de Candelaria, al pie de la Montaña de Arguama.

Santuario de Chacorche, situado en una ladera del barranco del mismo nombre en él existe un grabado pisciforme posiblemente un túnido, de más un metro de largo asociado a otros símbolos representativos de la Diosa Tanit, esculpidos en la toba roja, el acceso es bastante peligroso. Este santuario fue descubierto por miembros de la Asociación Kebehi Benchomo en 1998.

Santuario de la Cueva  de Chinguaro: Situado a unos tres kilómetros del Socorro, en dirección a Güímar, en la isla de Tenerife, se encuentra la Cueva de Chinguaro, en el barranco de idéntico nombre.
La tradición oral y la narración de Fray Alonso de Espinosa, nos hablan de que en las postrimerías del siglo XIV o principios del siglo XV, “fue depositada” en las costas de Güímar, cercanas a Chinguaro, conocido como el lugar donde se encuentra la cueva del Mencey, una imagen de la Diosa que la iglesia católica asumió como representación  iconográfica con la que se simboliza el momento de la Purificación de María, y cuyo tema desarrollaremos más ampliamente en capitulo correspondiente.
Según el Frayle Espinosa, la primitiva Virgen de Candelaria permaneció en Chinguaro alrededor de 30 ó 40 años. Fue un antiguo guanche raptado cuando era niño, Antón Güimarés, devuelto a las costas de Güímar tras ser catequizado, quien comienza la sincretización entre sus compatriotas de la Chaxirzxi, imagen que había sido “hallada” en Chimisay la actual playa del socorro. La excusa de la necesidad de un nuevo traslado a un lugar donde pueda ser venerada con mayor respeto y decencia, según liturgia de la iglesia católica. Es aprovechado por ésta para desposeer de la imagen a los guanches. Se elige como nuevo santuario la Cueva de Achbinicó, luego de San Blas,  al borde de la playa. El intento de despojar al pueblo guanche  de la imagen por parte de colonizadores dio lugar a dilatado pleito entre guanches y colonizadores por la posesión de la misma, como tendremos oportunidad de ver. También en el Menceyato de Daute quizás  en su frontera con el de Adeje, existe otro de los lugares cultuales significados por sus posibles connotaciones astrales de la isla de Tenerife. En la degollada de Yejes, en Masca (municipio de Buenavista) está el núcleo de un yacimiento de indudable carácter ritual, consta de una serie de cazoletas interconectadas y de un petroglifo con forma circular radiado de unos 30 centímetros de diámetro, asociado a tros grabados entre los que destaca uno pisciforme muy similar al existente en el santuario de Chacorche en Igueste de Candelaria, y una cueva sepulcral con multitud de cazoletas de pequeño tamaño excavadas en sus cercanías[4]

Continúa en la página siguiente.

Imágenes:
Santuario dedicado a la Diosa Tanit en Taganana conocido como Piedra de los Escalones, en él, están grabados prácticamente todos los signos referentes a la Diosa. Fotografía del Autor.

Santuario de Taoro, localización y fotografía de Javier García Miranda
Grabado representativo de la Diosa Tanit, denominado de “botella” esculpido en el Santuario de los Escalones y en otros yacimientos, Taganana, a la derecha se puede apreciar un cruciforme. Fotografía del Autor.

Monolito representado a un toro, en su interior y siguiendo su contorno tiene grabado un bóbido, perteneciente al santuario de Los Ovejeros, de El Tanque. En el tercio trasero tiene grabado una escalera, signo representativo de la Diosa Tanit.
Fotografía del autor.

Santuario guanche al aire libre de Bujame, Teno Alto, isla de Tenerife. Como podemos observar está situado en un afloramiento de toba roja. En una de las piedras tiene grabado una serie de signos posiblemente líbicos-beréber. Desde el lugar donde está ubicado se contempla un amplísimo panorama de la zona. Fotografía del autor.

Santuario de Bujame, Teno Alto, plano del santuario al aire libre de Bujame y de los grabados alfabetiformes de la piedra principal o del Mencey, Teno Alto, municipio de El Tanque.
Dibujo de Raúl Melo Dait.




[1] Nuestra visita al santuario la realizamos en el mes de noviembre de 2002, coincidió con un día lluvioso en extremo, la pista que conduce al lugar es de mazapé y resbaladiza como jabón mojado, en dos ocasiones el vehículo que nos conducía un 4x4, estuvo a punto de caer al precipicio con sus cuatro ocupantes. Doy gracias a Chaxiraxi por darme la oportunidad de poder contarlo.
[2] La denominación Samara ò Samar es genérica, son múltiples las cuevas-santuarios que ostentan este nombre, en ellas habitaban o ejercían sus funciones una casta sacerdotal conocida por Samarines, cuyo cometido en parte, continúa siendo un misterio parcialmente. (Nota del autor)
[3] El topónimo Naga también se encuentra recogido en la isla de La Palma.
[4] Curiosamente, en el santuario del Barranco de Jagua en la montaña del mismo nombre en (El Chorrillo,) en su lado norte también se descubrió una cueva sepulcral con una sola momia de un santón, la cual fue estudiada por Luís Diego Cuscoy.

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