Capitulo XII
La Humanidad
está empezando a vivir una época donde la información es cada vez más accesible
y lo oculto está saliendo a flote. Esto es el primer paso necesario para
limpiar lo que no sirve y sustituirlo por algo nuevo y mejor. Si unimos a la
transparencia en la información a una democracia real, participativa, sólo nos
falta un tercer ingrediente para construir el mundo soñado por todas las
personas de bien: la ética, que debe estar presente en todos los ámbitos
(social, político, económico, etc.) y para ello tiene que partir de cada ser
humano.
Carlos Castilla, 2011.
Chaurero n Eguerew
ELLA NO ES EL. II.
USURPACIÓN DE LOS
ATRIBUTOS DE LA DIOSA MADRE
POR MARÍA MADRE DE JESÚS.
La lucha del dios
monoteísta masculino por desbancar la supremacía de la Diosa Madre Universal
había estado circunscrita al mundo del antiguo testamento "Los profetas
de Yahveh" aquellos que en nombre del mismo Yahvé entablan una
incesante lucha contra los dioses extranjeros. Como hemos visto los profetas del antiguo testamento tuvieron que luchar
contra el culto de la Reina
del Cielo todavía en el siglo VI a.C. (Jer. 7. 18; 44. 17; etc.). En la
creencia popular había representantes femeninas del mundo sobrenatural, pero
la religión oficial las expulsó del culto y de los textos canonizados. Hasta
el surgimiento del judeo-cristianismo. Una vez que este tomó auge y auspiciado
por la permisividad de los poderes
políticos del momento, el 27 de febrero del año 380 un edicto del
emperador Flavio Teodosio convierte al judeo-cristianismo en la religión
exclusiva del Imperio Romano, requiriendo
que “todas las naciones que están sujetas a nuestra clemencia y moderación
deben continuar practicando la religión que fue entregada a los romanos por el
divino apóstol Pedro”. En otro decreto, Teodosio llama “locos” a todos aquellos
que no creen en el dios cristiano y prohíbe toda discrepancia con los dogmas de
la iglesia católica. Los no-cristianos son llamados “repugnantes, herejes,
estúpidos y ciegos”.
A partir de ese momento se recrudecieron las
sangrienta campañas de persecuciones de exterminio contra la Diosa Madre y sus
fieles denominados de manera peyorativa por los cristianos como paganos, esta
campaña de persecución destrucción de templos y asesinatos en masas de los
gentiles a manos de cristianos que habían desatado en el 314 se mantuvieron en
plena virulencia hasta el 860 de la era actual.
Ambrosio,
obispo de Milán, empieza a destruir todos los templos paganos de su zona.
Los sacerdotes
cristianos dirigen a la población hambrienta contra el templo de la Diosa Demeter en
Eleusis e intentan linchar a los sacerdotes paganos Nestorio y Priskos. El
sacerdote pagano Nestorio, de 95 años de edad, termina los Misterios de Eulises
y anuncia la predominacia de la oscuridad mental sobre el género humano. Y así
fue, con el auge del cristianismo el mundo occidental se hundió en un periodo
de total oscurantismo liquidando siglos de cultura egipcia y greco romana y
retornando a la barbarie.
A pesar de las cruentas cruzadas emprendidas contra la Diosa Madre y sus fieles, el judeo-cristianismo jamás pudo desterrarla de la mente y del corazón de los fieles, por ello, cambió de táctica asumiendo la máxima de: “si no puedes con tu enemigo, únete a él” y así el clero católico comenzó el proceso de asimilación de los atributos de la Diosa Madre y atribuyéndoselos a la nueva diosa de creación judeo-cristiana María Madre de Jesús, para este montaje eligieron un lugar ciertamente emblemático para el mundo pagano, la ciudad de Efeso en la actual Turquía, entonces llamada Asia Menor se encontraba a orillas del mar Jónico. Fue un importante centro religioso, cultural y comercial.
Construido
sobre otro templo más antiguo, tal vez dedicado a la Diosa Cibeles, el
rey de Lidia Creso ordenó en el 550
a.e.a., levantar un templo en honor a la Diosa griega Artemisa (o Diana
para los Romanos). El rey Creso encargó la obra al arquitecto cretense
Quersifrón y la parte escultórica a Escopas. La obra fue terminada por
Metàgenes ya que se calcula que las obras se dilataron durante cerca de 120
años.
En su interior se
encontraba la estatua de dos metros de altura de la Diosa, realizada en madera
de vid y recubierta de oro y plata. El culto de
Artemisa atrajo miles de adoradores de todas partes del mundo conocido.
La Diosa Artemisa o Diana es
la diosa de las cosechas, de la naturaleza y de la caza. Asociada a la luna, es
la protectora de los partos de las mujeres, y también de la juventud. Una clase
de sacerdotes, conocida como los Theologoi, tenía la misión de interpretar los
misterios del culto que se le rendía a la Diosa Artemisa, se
la conocía como la madre misericordiosa que intercede ante los dioses en favor
de sus adoradores, algunos de esos nombres y atributos se aplican hoy a la Virgen María.
En el 356 a.e.a., el templo fue
destruido por el incendio provocado por un loco, Herostrato, que quiso con ello
inmortalizar su nombre.
Pablo de Tarso estableció una
congregación cristiana en Éfeso en el siglo I de la era actual, y Juan
Evangelista eligió esta ciudad para escribir su Evangelio, mientras que, como
había prometido a Jesús, cuidaba de la Virgen María
que según la leyenda vivió aquí
hasta su muerte. La verdad es que no se sabe fehacientemente cuando ni donde murió
María madre de Jesús de Nazaret, si bien la tradición recoge que murió en Jerusalén según veremos
más adelante.
Fue
la ciudad de Efeso la elegida por el
judeo-cristianismo para iniciar el proceso de usurpación de la Divinidad de la Diosa Madre y la deificación (Theotokos.) de
Maria la madre de Jesús de Nazaret, tejiendo una enmarañada serie de leyendas
que andando el tiempo formarían una extensa teología mariana que al carecer de
fundamento bíblico ha sido impuesta con
el silogismo de magisterio de la iglesia católica.
Recordemos que un dogma es, según el Diccionario de la Real Academia
Española, una proposición que se asienta por firme y cierta y como principio
innegable de una ciencia.
Sin embargo, su sentido más común
es el de una doctrina sostenida por una religión u otra organización de
autoridad y que no admite réplica; es decir, es una creencia individual o
colectiva no sujeta a prueba de veracidad, impulsado por una utilidad práctica.
La enseñanza de un dogma o de doctrinas, principios o creencias de carácter
dogmático se conoce como adoctrinamiento.
Habituada
la iglesia católica autotitulada como infalible a crear divinidades y santidades
a base de decretos y dogmas, en su necesidad de crear una Diosa para atraer a
su seno a los cientos de miles de paganos adoradores de la Diosa Madre Universal,
comienzan como queda dicho a tejer la urdidumbre del marianismo precisamente en
la ciudad de Efeso, donde estuvo ubicado el mayor y más majestuoso templo
dedicado a la Diosa Artemisa,
varias veces destruido y otras tantas reconstruido hasta que fue totalmente
arrasado por los godos en el año 262. No en vano es considerado como una de las siete maravillas del mundo.
Así tenemos que en el Concilio
de Éfeso en el año 431 convocado por el Papa Celestino I y
presidido por el Patriarca Cirilo de Alejandría. La disputa se centró fundamentalmente en
torno al título con el cual debía tratarse a María, si sólo Christotokos
(madre de Cristo, es decir, de Jesús humano y mortal) como defendían
los nestorianos, quienes afirmaban que la Virgen María no podía
ser llamada Madre de Dios, como la denominaban los cristianos ortodoxos, ya que
su hijo, Jesús, nació como hombre, derivando su divina naturaleza no de ella
sino de su Padre, que le engendró.
Por su parte los seguidores de
Cirilo defendía para María del el de theotokos (madre de Dios,
o sea, también del Logos divino), como defendían los partidarios de Cirilo.
Finalmente se adoptó como verdad de doctrina la propuesta por Cirilo, y se le
concedió a María el título de Madre de Dios, asumiéndose que era la madre de Dios, y no la madre de
Cristo, haciéndose especial hincapié en la naturaleza divina de Cristo. Dictaminando que: "Si alguno no
confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen
es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea
anatema."
El Concilio condenó la “herejía” cristológica y
mariológica de Nestorio, siendo expulsado del imperio y sus seguidores
perseguidos.
En el Concilio
Segundo de Constantinopla año 553. Convocado por el Papa
Virgilio, condenó la herejía de los "tres capítulos", confirmando la
doctrina de los concilios anteriores sobre la Trinidad, la divinidad de
Jesucristo y maternidad divina de María. Condenó el Monofisismo
Año 787. Concilio Segundo de
Nicea este Concilio, convocado
por el Papa Adriano I, afrontó la doctrina de los iconoclastas y definió la legitimidad
del culto a las imágenes sagradas.
La más antigua y general
tradición de la Iglesia
católica señala que María había vivido en Jerusalén en los últimos años de su
vida. Sin embargo hubo algunos que emitieron la opinión que la Virgen había vivido en
Efeso y que allí había muerto.
En
el siglo VII, el emperador bizantino Mauricio crea una celebración mencionando
la conclusión de la vida terrena de María. Otro tanto hace el Papa Sergio I.
A fines del siglo XIX, se
descubre cerca de Efeso las ruinas de una capilla que en la antigüedad llevaba
el nombre de “Puerta de la
Toda Santa”, su avispado propietario hizo correr la voz de
que las ruinas eran de una casita en la que habitara María con San Juan al
final de su vida y que por consiguiente allí habría tenido lugar la Asunción. Este bulo
continuo siendo muy rentable en la actualidad por la numerosa afluencia de
turistas al sitio.
Pero la Tradición de la Iglesia católica señala el
final de los días de María en la tierra entre los 63 y los 69 años de edad. Con
esto se deduce que no fue con Juan a Efeso, ni vivió allí nunca, sino que murió
en Jerusalén unos 15 años después de la muerte de Jesús, cuando Juan todavía
estaba en Jerusalén evangelizando, junto con Pedro y Felipe, las ciudades de
Palestina.
El Papa Pío IX
establece el 18 de diciembre de 1854 el dogma de la inmaculada concepción, consiste
en que la Virgen
fue preservada inmune de la mancha del pecado original desde el primer instante
de su Concepción.
La perpetua virginidad de María madre de Jesús de Nazaret,
es decir según este dogma consiste en que María conservó plena y
perdurablemente su Virginidad. Es decir, fue Virgen antes del parto, en el
parto y perpetuamente, después del parto. El Concilio Vaticano II dice:
"Ella es aquella Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo, que se llamará
Emmanuel" (Const. Dogmática Lumen Gentium, n 55).
Sin
embargo los evangelios recogen en Mc 3,31 y ss.:
Y
vinieron su madre y sus hermanos, y, quedándose fuera, le mandaron recado
llamándole. Y estaba sentada en torno de él la muchedumbre, y le dijeron: “Mira
que tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan”.
A
mayor abundamiento, dice en Mc 6,2-3:
…y [los de su patria] decían; ¿De dónde a éste estas
cosas? Y, ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y tales milagros,
obrados por sus manos? ¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María y
hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿Y no hallan sus hermanas aquí
entre nosotros?
Es evidente que estas frases se refieren a hermanos
consanguíneos; en caso contrario, los redactores de los Evangelios lo habrían
advertido sin duda. En todo caso, a la creencia en la concepción virginal de
María le bastaba con suponer que era el primogénito, hecho en el que se
insiste, por ejemplo, en Lc 2,7.
La iglesia católica tan sabia ella salta esta contradicción
afirmando que los hermanos de Jesús de Nazaret no eran tales, afirma que eran
primos o hermanos espirituales…
El Papa Pío XII bajo la inspiración del Espíritu Santo, y
después de consultar con todos los obispos de la Iglesia Católica,
y de escuchar el sentir de los fieles, el primero de Noviembre de 1950, definió
solemnemente con su suprema autoridad apostólica, el dogma de la Asunción de María. Este
fue promulgado en la
Constitución "Munificentissimus
Deus":
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas
preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que
otorgó a la Virgen María
su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y
vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta
Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor
Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,
pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre
de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue
asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
El 27 de
abril de 1959, el Papa Juan XXIII mediante un mensaje radiofónico exhortó a los
ordinarios del lugar y a los fieles del mundo entero que durante el mes de mayo
dirijan su súplica ardiente a la
Virgen por la celebración y éxito del Concilio Vaticano II.
De su extenso discurso extraemos: “Proclamamos, pues, firmemente tener la mayor
confianza en las oraciones que, inflamados de su amor, dirigen los fieles a la Madre de Dios. Ahora bien,
como quiera que durante el mes de mayo, consagrado por muy laudable costumbre a
la Virgen Celeste,
se celebran oraciones y cultos peculiares, hemos determinado avisar a todo el
pueblo cristiano que ponga ahínco en impetrar a la Madre de Dios, durante este
tiempo, el feliz éxito de la causa, que es, ciertamente, de la mayor importancia y gravedad. Porque, como
ya de atrás hemos anunciado, determinamos juntar un Concilio ecuménico, cuyo
objeto será tratar a fondo lo que grandemente interesa a toda la Iglesia.”
La doctrina moderna y antigua sobre Maria madre de Jesús se
encuentra en el documento Lumen Pentium (Luz de las gentes) del Concilio
Vaticano II.
“Finalmente, la Virgen Inmaculada,
preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su
vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el
Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo,
Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte.”
El proceso
de apropiación por parte de la iglesia católica de los atributos de la Diosa Madre Universal, ha sido
largo en el tiempo y aún no ha concluido, pues esta confesión es consiente de
que la regeneración espiritual y moral de la humanidad vendrá de la mano de la Diosa y, como es habitual
esta preparando las condiciones para cuando ello suceda tener el predominio de la Divinidad.
De hecho
en los viajes realizados por los últimos Papas a países católicos, sus mensajes
han girado preferentemente en torno a la Virgen María y en las misas
multitudinarias los altares han estado presididos por imágenes de la Virgen estando las de Jesús
de Nazaret en un segundo plano.
De todas maneras entendemos que
la fe es patrimonio del espíritu, por tanto si una persona cree bien por
convicción o por inducción que la Virgen Maria es una
divinidad creadora (Madre de Dios), esta en su pleno derecho de vivir su
espiritualidad como más gratificante le sea, pero ello no debe alejarle de la
razón, pues sería una vivencia fanática y no de fe, y el fanatismo coarta la
libertad espiritual y mental del individuo convirtiéndolo en un verdadero
esclavo pronto a obedecer consignas emanadas de quienes administran el credo, y
que según las circunstancias, pueden convertir al creyente en un peligro físico
para el y para quienes no compartan su fe, la historia nos ofrece innumerables
ejemplos de hechos horrendos cometidos por
personas acostumbradas a comulgar con piedras de molino.
Sr. Báez, vamos finalizar este apartado con una
relación de los atributos de la Diosa Madre
que le han sido usurpados y atribuidos a María madre de Jesús de Nazaret:
Similitudes de Maria madre de Jesús con la Diosa Madre Universal
en sus diferentes aspectos:
1º. Isis, madre de Horus: María, madre de Jesús (mater
Christi).
2º. Isis con la cabeza cubierta con un velo,
emblema de la castidad: el mismo velo el mismo emblema de María (castísima).
3º. Isis está coronada con torres, símbolo de
firmeza: María está frecuentemente tocada con una corona mural. En su letanía,
se la invoca bajo el lema de torre de David (turris davídica), de torre
de marfil (turris ebúrnea).
4º. Isis tiene en sus rodillas al dios niño,
Horus, que desciende de sus entrañas, signo de fecundidad: María lleva en sus
brazos y sobre sus rodillas al dios niño, Jesús, nacido en su seno. Letanías de
María: Sancta dei genitrix; mater Christi, sedes sapientice, causa nostraoe
loentitoe y los tres vas.
5º. Isis está tocada con cuernos, signo del astro
de las noches: María tiene los pies sobre la luna creciente: Foederis arca.
6º. Isis posa un pie sobre el globo de la tierra,
signo de poder: María los posa también, domus aurea.
7º. Isis tiene, algunas veces, la cabeza nimbada,[1]signo de dominio en el cielo: María está
adornada con una aureola, Janua coeli.
8º. Isis tiene, en la mano derecha, un
canastillo, emblema de las tres fases lunares y de la armonía planetaria: La
túnica de María, regina angelorum et virginum, es azul y sembrada de
estrellas de ocho puntas: la luna creciente a sus pies indica suficientemente
su nombre y su armonía con los planetas-ángeles y las Vírgenes- estrelladas.
9º. A Isis estaba consagrado el loto, como signo
de una casta fecundidad: el lis, que pertenece a la familia bulbosa del loto,
forma parte de la indumentaria emblemática de la maternal virginidad de María, mater
castíssima
10º. Isis tiene un vaso en la mano izquierda,
para significar que ella es la reina de las lluvias, de la humedad inferior, de
las aguas del Nilo, anteriormente llamado Ocoeannes, y de las ondas del dios
Oannes, sirviéndole de lecho durante las tinieblas: el lirio de María está en
un vaso; y, encima de la luna creciente, se arrastra una serpiente, doble
emblema de las aguas y del Sol inferior, la invocación del vaso hecha tres
veces en la letanía de la joven Isis (María), es una conservación del emblema
de la antigua Isis portando un vaso místico.
11º. Isis, no deja de pasar un instante sin un
beneficio, sin un consuelo de tu poder supremo; tú protege a los viajeros de
tierra y mar; tú deshaces las nubes de la adversidad. Tal fue la letanía que
hicieron recitar a Apuleyo, en el acto de su iniciación en los misterios
isiáticos, cuando le fueron revelados los atributos de Anna perenna
vieja madre de la Isis
judía[2]. Esta antigua letanía se ha
conservado casi literalmente, tanto en el himno Ave maris stella como en
los versículos de las letanías de María, Stella matutina, Salus infermorum,
Refugium peccatorum, Consolatrix aflictorum, y en el último voto que los
iniciados expresan cerca de la medianoche al fin del ágape.
12º. Un excelente pintor de la antigüedad,
Apuleyo, nos ha legado el retrato de la reina Isis; veamos si no reconocemos en
él algunos rasgos y algunos adornos atribuidos a María:
"Una cabellera ondulante flotaba sobre su
divino cuello. Su corona de flores y de espigas de trigo llevaba, por delante,
entre dos serpientes, un globo que lanzaba una luz parecida a la de la luna.
Una túnica de fino lino, con rayas de color amarillo azafrán y
escarlata, cubre su divinidad; y encima, un manto negro como el ébano, colocado
desde el hombro izquierdo y plegado sobre el brazo derecho, bordado con flores
y lazos y salpicado de estrellas, desciende plisado hasta sus pies. Una luna
radiante adorna su seno. La canastilla en una mano, el vaso en la otra[3]."
Similitudes de Ops, Rhee oRea, Cibeles y
María:
1º. Ops madre de los dioses: María, madre de
Dios, dei genetrix.
2º. Ops tiene la cabeza rodeada de torres: María
frecuentemente, también la tiene; su letanía la califica como turris Davídica,
turris ebúrnea; torre de David, nombre hebreo que significa bien-amado (la Sol), torre de marfil símbolo
del disco plateado de la Luna.
3º. Ops lleva una llave: la letanía de María la
titula Janua ceeli, puerta del cielo; domus aurea, casa de oro,
presidiendo, como Ops, las verdaderas riquezas; foederis arca, arco
bóveda, signo de la alianza entre la madre y el hijo.
4º. A Ops se la representa bajo los rasgos de una
venerable matrona: la letanía de María nos la ofrece bajo este aspecto en los
versículos Mater inviolata, madre inviolable, mater intermerata,
madre sin tacha, virgo venerabilis, virgen venerable.
5º. Ops tiende la mano ofreciendo un socorro: en
esta misma posición se pinta a María, en el cielo, sentada o llevada por las
nubes; los versículos de su letanía justifican esta similitud: Virgo potens,
clemens, virgen poderosa, clemente; Salus infirmorum, salud de los
enfermos; refugium peccatorum, refugio de los débiles, de los pecadores;
consolatrix afflictorum, consoladora de los afligidos; auxilium
christianorum, socorro de los iniciados, de los cristianos.
6º. Ops da, con la mano izquierda el pan a los
necesitados, una alegoría monacal muy moderna representa a María madre de los
pobres, Mater pauperum, distribuyendo, con la misma mano, amuletos, los agnus.
Rea
Esta Magna Mater, nutricia universal,
tiene los mismos atributos que Cibeles y que las otras grandes matronas
“paganas” y María.
Me permitiré hacer solamente dos conjeturas sobre
Rea, en relación con María que son sorprendentes.
La primera, Rea como IXXI, es decir, Magna
Mater Rea, puede significar místicamente y tal como corrientemente se
abrevia, Mater-rea, Mater-ea; Y entonces descubrimos la abreviatura, Materia,
la tierra (la naturaleza).
La asegunda, los lidios la honraban bajo el
nombre de Ma-Rea y la tradición une a Rea a una continuación con el nombre Ma,
encargada por Júpiter de criar a Baco. María, que ha sucedido al reino de Rea,
¿no está encargada como Ma, por Jehová, de criar a su divino hijo? ¿Qué podemos
pensar de esta eufonía, de esta casi homonimia de Ma-Rea y de Ma Ria[4]?
Los evangelistas, los que se sospecha, por su
título, que han escrito las aventuras de una Evan, de un nuevo Baco ¿No
aumentan esta sospecha, dándole por madre Ma-R-ía (Mater ia), palabra en la
cual figura Ma, continuación de Rea? Fiat lux, si es posible.
Similitudes de Diana, Lucífera, Lucinia. Luna,
Telus, Latona, Triformis, Proserpina y Hecátes con María.
1º. Diana-Virgen-Diosa de la castidad: María,
reina de las vírgenes, castísima, regina virginum, castíssima.
2º. La cabeza de Diana está coronada con una luna
creciente, con el arco de la alianza, puerta del cielo: Los pies de María, foederis
arca, jauna coeli, reposan sobre la luna creciente.
3º. Diana, vestida con una larga túnica, lleva el
velo simbólico: María, mater inviolata, virgo veneranda, sedes sapientioe, porta
la misma vestimenta.
4º. Diana-lucina, Lucífera, porta-luz: María stella
matutina, estrella mensajera del día que va a reaparecer, Mater dei
o diei, madre de una diosa (la
Sol) o del día (el dispater de los Celtas).
Diana-María era, y María Diana es la luna lucífera, porta-luz (la luna), lo
mismo que el Mesías del antiguo Olimpo, Mercurio, era el Lucifer, porta-llama (la Sol). Diana-lucífera es la
misma que la luna Isis y que la luna María. En la plegaria que se le hace
recitar a Apuleyo, en el momento de su iniciación en los misterios, encontramos
el error de los sacerdotes isiácos sobre la luna Isis con respecto a la Sol Horus; he aquí el
fragmento: ¡Isis! Tú das la luz al Sol.[5]
Es este principio ciegamente adoptado antaño, el
que ha dado lugar a que María-Isis fuese declarada madre de Dios (del Sol) y,
consecuentemente, del día, mater salvatoris, dei, diei, por el Concilio
de Calcedonia.
5º. Telus, Latona, la tierra, son esposas del
cielo y del Sol: puesto que María es dei genitrix, es preciso que tenga un
esposo: el Cielo, lo es. Estas deidades de las religiones pretéritas estaban
simbolizadas por el cuerno de la abundancia; así, María simboliza la riqueza de
la tierra.
6º. Telus, Latona, la tierra, estaban
simbolizadas por una venerable matrona con cien mamas (Artemisa), como ciertas
Panteas isiacas, entonces ella, es, reina del imperio de la luna que ha
descendido al trono de la tierra, su segundo dominio. En calidad de tal es como
se honra a María, matrona, nodriza de los seres. No tiene cien mamas, imagen
que, para no avergonzar nuestras miradas, relacionamos con la antigüedad; Los
mitólogos de la Latona
moderna las han hechizado rodeando a María de flores y frutos, llamándola, como
madre universal, vaso insigne de amor, vas insigne devotionis. María es
la reina fecunda, nutricia y siempre virgen; es la virgen depositaria de las
fecundaciones solares, cuyos gérmenes están contenidos en los cálices del
lirio, del loto egipcio y de la rosa mística: son los emblemas del vaso
¡delicada alegoría!
7º. Triformis, Proserpina, Hácate. Isis dice: Soy
yo quien gobierna el cielo y los infiernos. Diana como luna puede decir: tengo
tres rostros; el primero, es emblema de la infancia; el segundo, es el de la
plenitud de fuerzas; y el tercero, de la vejez que conduce a la muerte. María
es pintada frecuentemente, con la luna creciente, el globo de la tierra y
aplastando a la serpiente Pitón, infernal enemiga de Apolo, de Cristo, de la
luz. Hecate estaba coronada con rosas de cinco hojas: la letanía moderna llama
a María, rosa alegórica, rosa mística. El diccionario mitológico de
Noel, en la palabra Hecate, recuerda, fielmente, las antologías de esta Diosa
con María. Proserpina, la misma que Hecate y como ella, la tercera persona de
la deidad triformis de los denominados paganos, la esposa de Plutón, Sol
inferior, y reina, por consiguiente, de las sombras invernales, tiene en la
mano flores de narciso: El lis está consagrado a María. La triformis, según sus
rostros, es decir, sus fases, es causa de alegría o aflicción: María es
dolorosa, lacrimosa mater o causa loetitioe.
Similitudes de María con Juno, Vesta, Ceres 1º.
Juno-averna Proserpina, representada como majestuosa matrona, portaba la corona
radial y el cetro: La majestuosa madona, reina de los ángeles, regina
angelorum, María, tiene la corona, el cetro y la aureola radial del poder
celestial.
2º. Vesta, Diosa del fuego-virgen y virgen por
consiguiente, vestida como matrona cubierta con velo, tenía una lámpara o
pátera con dos asas: a la virgen María nos la hacen imaginar como castíssima,
prudentíssima y teniendo ante su efigie una lámpara suspendida y siempre
ardiendo (capeduncula); Ingeniosa alegoría de la casta luz de la luna, janua
coeli, puerta del cielo, emblema del vaso de reproducción de todos los
seres, causa de su alegría, vas loetitiae.
3º. Ceres. Sus estatuas la representan con un haz
de espigas, una hoz, dos cuernos de la abundancia y dos niños sobre el seno,
emblemas de las cosechas y de las estaciones del verano y del otoño: quitemos
un cuerno y un niño, y tendremos a la
Ceres moderna, la virgen nutricia del género humano, la
virgen-madre María.
Ceres, llamada la buena Diosa, responde a la María que el pueblo
cristiano llama la virgen buena. Ceres tenía sus altos misterios instituidos
contra la ignorancia supersticiosa; no nos atreveríamos a decir que fue por un
objeto tan loable por lo que fueron instituidos los pequeños misterios de
María, bajo el título cofradías y oficios de María, de la inmaculada, de su
concepción, de Nuestra Señora de las siete espadas, de los siete dolores, de la
madre del Sagrado Corazón de Jesús y otras prácticas más o menos religiosas[7]. Los “paganos” dieron a Juno el
sobrenombre de Pelasgia y el de Pelasgis a Ceres; los monjes legendarios no
conservaron este título para María; pero idearon a Santa Pelasgia o Pelagia.
Similitudes de Leucotea, Astarté, Venus
Celeste, Atrea llamada Urania, con María.
Leucotea, nodriza de Baco con vestimenta de
matrona, tenía un niño pequeño, divinidad marina: esta vestimenta, el niño, el
poder sobre el mar, hoy pertenecen a María, mater salvatoris, maris stella,
nutricia de Jesús. La fecundidad, Diosa romana, tenía, también, como Leucotea y
María un niño pequeño en brazos, y un cuerno de la abundancia en la mano.
2º. Astarté, deidad de Sidón, la misma que Isis,
Venus, Tanit, Chaxiraxi y el luna eran representadas frecuentemente con las
insignias reales y llevando un bastón rematado en una cruz: María, justa
crucen lacrimosa.
3º. Astrea, sube al cielo en el signo de Virgo:
La asunción de María se celebra el día 15 del signo de Virgo (15 de agosto),
día fijo. Esta fiesta se encuentra entre aquellas que los romanos llamaban stativoe.
En el Pueblo Guanche es fiesta nacional o Weñemer.
4º. Venus celeste, Urania, estaba revestida de
azul y coronada de estrellas de ocho puntas; es la musa de la astronomía: María
lleva esta diadema y este manto, y sus solemnidades, en días señalados, son
astronómicas. La Venus
celeste era también Venus Marina: María, puerta del cielo, janua coeli,
estrella de la luz del día, stella matutina. Es también marina, maris
stella, patrona de los navegantes. Urania inspiraba un amor puro y preservaba
los corazones de toda impureza: María está dotada de las mismas virtudes, es la
madre del amor celeste, mater divinae gratiae; Es la fuente de las puras
alegrías, causa nostrae laetiae.
Madre de todos los seres, depositaria de todos
los gérmenes reproducidos por su fin en los campos siempre fértiles de la vida
universal; Vaso eterno, nunca vació y derramado, sin cesar las flores y frutos
de las existencias pasajeras; quiero, pobre mortal, en mi ocaso, tratar de
cantar tus alabanzas.
Alma Venus, apenas surgías del seno de los
mares[8]cuando los elementos saludaron,
en ti, a su libertadora y madre del día[9]
. Apenas el primer soplo de tu dulce hálito rozó las moléculas dotadas de
respirabilidad, cuando tus primeros pasos, encantados, hicieron abrirse las
rosas del amor púdico, los lises de la casta maternidad y sus corolas de suaves
y consoladores perfumes con los que la fraternidad teje sus guirnaldas.
"¡Alma Venus!, el día de tu natividad
apareció, en el cielo, un asombroso prodigio: Una mujer celestial, revestida de
Sol[10]. Era la reina del firmamento que
Israel adoraba en los prósperos tiempos[11];
eras tu Reina de las Vírgenes madres[12],
semivelada, o resplandeciente de luz en los afortunados espacios que recorres;
y, sobre el cristal de las aguas, tú reflejas la dulce luz de un dios, tu
hermano, esposo y tu hijo[13].
"¡Alma Venus! Reconozco tu deidad, bajo la
túnica estrellada de María, y bajo su manto azul, flotando alrededor de su
misteriosa luna creciente. Cuando los cielos están cubiertos de melancólicas
nubes, tú consuelas la tierra con intervalos de claridad. Cuando brillan las
estrellas, la llama plateada de tu disco dulcifica los rasgos centelleantes de
esas vírgenes, lo mismo que en el templo de Vesta, el Fuego Sagrado hacía palidecer
las lámparas de las deidades inferiores. Sea que blancas palomas arrastren tu
carro en el Olimpo, o que de tus manos maternales y virginales se depositen,
sobre el altar del dios miriónimo o de los mil nombres, estos vivientes
emblemas del amor puro; sea que te cubras con el velo matronal de Latona, o que
lleves la luna creciente de Diana, la corona de María, reina de los ángeles, yo
adoro, en ti, al arca de la reproducción universal y a la benefactora de mi
vida".
[1]
Aureola que rodea la cabeza de las divinidades. Se llama también, nimbo, la
nube que sirve de carro a los dioses.
[2] Los
romanos festejaban a Anna perenna, la Diosa madre de los años; y el cristianismo ha
hecho de ella Santa Ana, madre de María. Los romanos celebraban su fiesta en la
orilla del Tiber, en los idus (el 13 o el 15).
[3] Según
el Apocalipsis: "mujer revestida del Sol, con la Luna a sus pies y coronada de
doce estrellas, pulcra ut sol".
[4] Maïa,
madre del mesías, Mercurio, es decir, madre nutricia, abuela, matris
mercuris est terra: ver Hermes, Tab. Smar. Ma-R-IA (redemtoris), madre
nutricia (del redentor).
[5]
Debemos recordar una vez más que en el mundo mazigio y por consiguiente en el
guanche, los astros cambian de género siendo " La Sol" y "El
Luna".
[6] Esta
flor representa el disco radiante del Sol.
[7]
Francois Arnoul, jacobino, de Mans, ideó en el siglo XVI, fundar una orden de
caballería para el sexo femenino y propio para extender el culto a la virgen.
Ana de Austria, regente, le dio su aprobación. Publicó en 1647, en París y
Lion, su proyecto de una "orden del Collar celestial del Santo Rosario,
compuesta por cincuenta señoritas", pero no pudo encontrar aspirantes.
Después publicó unas "revelaciones de remedios" y sentó plaza entre
los empíricos.(Ver Journal de Lttér., Scien et Arts, t.4,p.179).
[8] Himno
"Ave maris stella".
[9] Mater
dei alma o diei, madre de Dios y del día.
[10]
Evangelio según San Mateo, cap. 1, vers.1.
[11]
Jeremías dijo, 44: "Ofreceremos incienso a la reina de los cielos; le
haremos aspersiones por las calles de Jerusalén; porque, cesemos de hacerlo,
seremos destruidos por la espada y el hambre." Jeremías acertó en su
vaticinio, en cuanto el pueblo de Israel abandonó la veneración a la Diosa aceptando al
monoteísmo machista, comenzó su declive.
[12]
Regina virgenum, reina de las vírgenes, letanía de María.
[13]
Letanías de Jesús: Sol justiatiae.- Letanías de María: Speculum
justitiae.- Urania (de uranos, cielos);
Osiris, esposo de Isis; María, madre del dios Jesús.
Imágenes:
Templo
de la Diosa Artemisa
o Diana en Efeso.
Diosa
Artemisa.
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