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jueves, 2 de julio de 2015

SIMILITUDES DE MARIA LA MADRE DE JESUS CON LAS DIOSAS MADRES






Habituada la iglesia católica autotitulada como infalible a crear divinidades y santidades a base de decretos y dogmas, en su necesidad de crear una Diosa para atraer a su seno a los cientos de miles de paganos adoradores de la Diosa Madre Universal, comienzan como queda dicho a tejer la urdidumbre del marianismo precisamente en la ciudad de Efeso, donde estuvo ubicado el mayor y más majestuoso templo dedicado a la Diosa Artemisa, varias veces destruido y otras tantas reconstruido hasta que fue totalmente arrasado por los godos en el año 262. No en vano es considerado como una de las siete maravillas del mundo.

Así tenemos que en el  Concilio de Éfeso en el año 431 convocado por el Papa Celestino I y presidido por el Patriarca Cirilo de Alejandría.  La disputa se centró fundamentalmente en torno al título con el cual debía tratarse a María, si sólo Christotokos (madre de Cristo, es decir, de Jesús humano y mortal) como defendían los nestorianos, quienes afirmaban que la Virgen María no podía ser llamada Madre de dios, como la denominaban los cristianos ortodoxos, ya que su hijo, Jesús, nació como hombre, derivando su divina naturaleza no de ella sino de su Padre, que le engendró.

Por su parte los seguidores de Cirilo defendía para María  el de theotokos (madre de dios, o sea, también del Logos divino), como defendían los partidarios de Cirilo.

Finalmente se adoptó como verdad de doctrina la propuesta por Cirilo, y se le concedió a María el título de Madre de dios, asumiéndose que  era la madre de dios, y no la madre de Cristo, haciéndose especial hincapié en la naturaleza divina de Cristo.

Dictaminando que: "Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de dios, porque parió según la carne al Verbo de dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio condenó la “herejía” cristológica y mariológica de Nestorio, siendo expulsado del imperio y sus seguidores perseguidos.

En el Concilio Segundo de Constantinopla año 553. Convocado por el Papa Virgilio, condenó la herejía de los "tres capítulos", confirmando la doctrina de los concilios anteriores sobre la Trinidad, la divinidad de Jesucristo y maternidad divina de María. Condenó el Monofisismo

Año 787. Concilio Segundo de Nicea  este Concilio, convocado por el Papa Adriano I, afrontó la doctrina de los iconoclastas y definió la legitimidad del culto a las imágenes sagradas.

La más antigua y general tradición de la Iglesia católica señala que María había vivido en Jerusalén en los últimos años de su vida. Sin embargo hubo algunos que emitieron la opinión que la Virgen había vivido en Efeso y que allí había muerto.

En el siglo VII, el emperador bizantino Mauricio crea una celebración mencionando la conclusión de la vida terrena de María. Otro tanto hace el Papa Sergio I.

A fines del siglo XIX, se descubre cerca de Efeso las ruinas de una capilla que en la antigüedad llevaba el nombre de “Puerta de la Toda Santa”, su avispado propietario hizo correr la voz de que las ruinas eran de una casita en la que habitara María con San Juan al final de su vida y que por consiguiente allí habría tenido lugar la Asunción. Este bulo continuo siendo muy rentable en la actualidad por la numerosa afluencia de turistas al sitio.

Pero la Tradición de la iglesia católica señala el final de los días de María en la tierra entre los 63 y los 69 años de edad. Con esto se deduce que no fue con Juan a Efeso, ni vivió allí nunca, sino que murió en Jerusalén unos 15 años después de la muerte de Jesús, cuando Juan todavía estaba en Jerusalén evangelizando, junto con Pedro y Felipe, las ciudades de Palestina.

El Papa Pío IX establece el 18 de diciembre de 1854 el dogma de la inmaculada concepción, consiste en que la Virgen fue preservada inmune de la mancha del pecado original desde el primer instante de su Concepción.

La perpetua virginidad de María madre de Jesús de Nazaret, es decir según este dogma consiste en que María conservó plena y perdurablemente su Virginidad. Es decir, fue Virgen antes del parto, en el parto y perpetuamente, después del parto. El Concilio Vaticano II dice: "Ella es aquella Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo, que se llamará Emmanuel" (Const. Dogmática Lumen Gentium, n 55).

Sin embargo los evangelios recogen en Mc 3,31 y ss.:

            Y vinieron su madre y sus hermanos, y, quedándose fuera, le mandaron recado llamándole. Y estaba sentada en torno de él la muchedumbre, y le dijeron: “Mira que tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y  te buscan”.
 A mayor abundamiento, dice en Mc 6,2-3:

            …y [los de su patria] decían; ¿De dónde a éste estas cosas? Y, ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y tales milagros, obrados por sus manos? ¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿Y no hallan sus hermanas aquí entre nosotros?

Es evidente que estas frases se refieren a hermanos consanguíneos; en caso contrario, los redactores de los Evangelios lo habrían advertido sin duda. En todo caso, a la creencia en la concepción virginal de María le bastaba con suponer que era el primogénito, hecho en el que se insiste, por ejemplo, en Lc 2,7.

La iglesia católica tan sabia ella salta esta contradicción afirmando que los hermanos de Jesús de Nazaret no eran tales, afirma que eran primos o hermanos espirituales…

El Papa Pío XII bajo la inspiración del Espíritu Santo, y después de consultar con todos los obispos de la iglesia católica, y de escuchar el sentir de los fieles, el primero de Noviembre de 1950, definió solemnemente con su suprema autoridad apostólica, el dogma de la Asunción de María. Este fue promulgado en la Constitución "Munificentissimus Deus":

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

El 27 de abril de 1959, el Papa Juan XXIII mediante un mensaje radiofónico exhortó a los ordinarios del lugar y a los fieles del mundo entero que durante el mes de mayo dirijan su súplica ardiente a la Virgen por la celebración y éxito del Concilio Vaticano II. De su extenso discurso extraemos: “Proclamamos, pues, firmemente tener la mayor confianza en las oraciones que, inflamados de su amor, dirigen los fieles a la Madre de Dios. Ahora bien, como quiera que durante el mes de mayo, consagrado por muy laudable costumbre a la Virgen Celeste, se celebran oraciones y cultos peculiares, hemos determinado avisar a todo el pueblo cristiano que ponga ahínco en impetrar a la Madre de Dios, durante este tiempo, el feliz éxito de la causa, que es, ciertamente, de la mayor importancia y gravedad. Porque, como ya de atrás hemos anunciado, determinamos juntar un Concilio ecuménico, cuyo objeto será tratar a fondo lo que grandemente interesa a toda la Iglesia.”

La doctrina moderna y antigua sobre Maria madre de Jesús se encuentra en el documento Lumen Pentium (Luz de las gentes) del Concilio Vaticano II.

“Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte.”

           El proceso de apropiación por parte de la iglesia católica de los atributos de la Diosa Madre Universal, ha sido largo en el tiempo y aún no ha concluido, pues esta confesión es consiente de que la regeneración espiritual y moral de la humanidad vendrá de la mano de la Diosa Madre y, como es habitual esta preparando las condiciones para cuando ello suceda tener el predominio de la Divinidad.

De hecho en los viajes realizados por los últimos Papas a países católicos, sus mensajes han girado preferentemente en torno a la Virgen María y en las misas multitudinarias los altares han estado presididos por imágenes de la Virgen estando las de Jesús de Nazaret en un segundo plano.

De todas maneras entendemos que la fe es patrimonio del espíritu, por tanto si una persona cree bien por convicción o por inducción  que la Virgen Maria es una divinidad creadora (Madre de Dios), esta en su pleno derecho de vivir su espiritualidad como más gratificante le sea, pero ello no debe alejarle de la razón, pues sería una vivencia fanática y no de fe, y el fanatismo coarta la libertad espiritual y mental del individuo convirtiéndolo en un verdadero esclavo pronto a obedecer consignas emanadas de quienes administran el credo, y que según las circunstancias, pueden convertir al creyente en un peligro físico para el y para quienes no compartan su fe, la historia nos ofrece innumerables ejemplos de hechos horrendos cometidos por  personas acostumbradas a comulgar con piedras de molino.

SINCRETIZACIONES

Vamos finalizar este apartado con una relación de los atributos de la Diosa Madre que le han sido usurpados y atribuidos a María madre de Jesús de Nazareth:

Similitudes de Maria madre de Jesús con la Diosa Madre Universal en sus diferentes aspectos:

1º. Isis, madre de Horus: María, madre de Jesús (mater Christi).
2º. Isis con la cabeza cubierta con un velo, emblema de la castidad: el mismo velo el mismo emblema de María (castísima).
3º. Isis está coronada con torres, símbolo de firmeza: María está frecuentemente tocada con una corona mural. En su letanía, se la invoca bajo el lema de torre de David (turris davídica), de torre de marfil (turris ebúrnea).
4º. Isis tiene en sus rodillas al dios niño, Horus, que desciende de sus entrañas, signo de fecundidad: María lleva en sus brazos y sobre sus rodillas al dios niño, Jesús, nacido en su seno. Letanías de María: Sancta dei genitrix; mater Christi, sedes sapientice, causa nostraoe loentitoe y los tres vas.
5º. Isis está tocada con cuernos, signo del astro de las noches: María tiene los pies sobre la luna creciente: Foederis arca.
6º. Isis posa un pie sobre el globo de la tierra, signo de poder: María los posa también, domus aurea.
7º. Isis tiene, algunas veces, la cabeza nimbada,[1]signo de dominio en el cielo: María está adornada con una aureola, Janua coeli.
8º. Isis tiene, en la mano derecha, un canastillo, emblema de las tres fases lunares y de la armonía planetaria: La túnica de María, regina angelorum et virginum, es azul y sembrada de estrellas de ocho puntas: la luna creciente a sus pies indica suficientemente su nombre y su armonía con los planetas-ángeles y las Vírgenes- estrelladas.
9º. A Isis estaba consagrado el loto, como signo de una casta fecundidad: el lis, que pertenece a la familia bulbosa del loto, forma parte de la indumentaria emblemática de la maternal virginidad de María, mater castíssima
10º. Isis tiene un vaso en la mano izquierda, para significar que ella es la reina de las lluvias, de la humedad inferior, de las aguas del Nilo, anteriormente llamado Ocoeannes, y de las ondas del dios Oannes, sirviéndole de lecho durante las tinieblas: el lirio de María está en un vaso; y, encima de la luna creciente, se arrastra una serpiente, doble emblema de las aguas y del Sol inferior, la invocación del vaso hecha tres veces en la letanía de la joven Isis (María), es una conservación del emblema de la antigua Isis portando un vaso místico.
11º. Isis, no deja de pasar un instante sin un beneficio, sin un consuelo de tu poder supremo; tú protege a los viajeros de tierra y mar; tú deshaces las nubes de la adversidad. Tal fue la letanía que hicieron recitar a Apuleyo, en el acto de su iniciación en los misterios isiáticos, cuando le fueron revelados los atributos de Anna perenna vieja madre de la Isis judía[2]. Esta antigua letanía se ha conservado casi literalmente, tanto en el himno Ave maris stella como en los versículos de las letanías de María, Stella matutina, Salus infermorum, Refugium peccatorum, Consolatrix aflictorum, y en el último voto que los iniciados expresan cerca de la medianoche al fin del ágape.
12º. Un excelente pintor de la antigüedad, Apuleyo, nos ha legado el retrato de la reina Isis; veamos si no reconocemos en él algunos rasgos y algunos adornos atribuidos a María:

“Una cabellera ondulante flotaba sobre su divino cuello. Su corona de flores y de espigas de trigo llevaba, por delante, entre dos serpientes, un globo que lanzaba una luz parecida a la de la luna. Una túnica de fino lino, con rayas de color amarillo azafrán y escarlata, cubre su divinidad; y encima, un manto negro como el ébano, colocado desde el hombro izquierdo y plegado sobre el brazo derecho, bordado con flores y lazos y salpicado de estrellas, desciende plisado hasta sus pies. Una luna radiante adorna su seno. La canastilla en una mano, el vaso en la otra[3].”

Similitudes de Ops, Rhee oRea, Cibeles y María:

1º. Ops madre de los dioses: María, madre de Dios, dei genetrix.
2º. Ops tiene la cabeza rodeada de torres: María frecuentemente, también la tiene; su letanía la califica como turris Davídica, turris ebúrnea; torre de David, nombre hebreo que significa bien-amado (la Sol), torre de marfil símbolo del disco plateado de la Luna.
3º. Ops lleva una llave: la letanía de María la titula Janua ceeli, puerta del cielo; domus aurea, casa de oro, presidiendo, como Ops, las verdaderas riquezas; foederis arca, arco bóveda, signo de la alianza entre la madre y el hijo.
4º. A Ops se la representa bajo los rasgos de una venerable matrona: la letanía de María nos la ofrece bajo este aspecto en los versículos Mater inviolata, madre inviolable, mater intermerata, madre sin tacha, virgo venerabilis, virgen venerable.
5º. Ops tiende la mano ofreciendo un socorro: en esta misma posición se pinta a María, en el cielo, sentada o llevada por las nubes; los versículos de su letanía justifican esta similitud: Virgo potens, clemens, virgen poderosa, clemente; Salus infirmorum, salud de los enfermos; refugium peccatorum, refugio de los débiles, de los pecadores; consolatrix afflictorum, consoladora de los afligidos; auxilium christianorum, socorro de los iniciados, de los cristianos.
6º. Ops da, con la mano izquierda el pan a los necesitados, una alegoría monacal muy moderna representa a María madre de los pobres, Mater pauperum, distribuyendo, con la misma mano, amuletos, los agnus.

Rea

Esta Magna Mater, nutricia universal, tiene los mismos atributos que Cibeles y que las otras grandes matronas “paganas” y María.
Me permitiré hacer solamente dos conjeturas sobre Rea, en relación con María que son sorprendentes.

La primera, Rea como IXXI, es decir, Magna Mater Rea, puede significar místicamente y tal como corrientemente se abrevia, Mater-rea, Mater-ea; Y entonces descubrimos la abreviatura, Materia, la tierra (la naturaleza).

La asegunda, los lidios la honraban bajo el nombre de Ma-Rea y la tradición une a Rea a una continuación con el nombre Ma, encargada por Júpiter de criar a Baco. María, que ha sucedido al reino de Rea, ¿no está encargada como Ma, por Jehová, de criar a su divino hijo? ¿Qué podemos pensar de esta eufonía, de esta casi homonimia de Ma-Rea y de Ma Ria[4]?
Los evangelistas, los que se sospecha, por su título, que han escrito las aventuras de una Evan, de un nuevo Baco ¿No aumentan esta sospecha, dándole por madre Ma-R-ía (Mater ia), palabra en la cual figura Ma, continuación de Rea? Fiat lux, si es posible.

Similitudes de Diana, Lucífera, Lucinia. Luna, Telus, Latona, Triformis, Proserpina y Hecátes con María.

1º. Diana-Virgen-Diosa de la castidad: María, reina de las vírgenes, castísima, regina virginum, castíssima.
2º. La cabeza de Diana está coronada con una luna creciente, con el arco de la alianza, puerta del cielo: Los pies de María, foederis arca, jauna coeli, reposan sobre la luna creciente.
3º. Diana, vestida con una larga túnica, lleva el velo simbólico: María, mater inviolata, virgo veneranda, sedes sapientioe, porta la misma vestimenta.
4º. Diana-lucina, Lucífera, porta-luz: María stella matutina, estrella mensajera del día que va a reaparecer, Mater dei o diei, madre de una diosa (la Sol) o del día (el dispater de los Celtas). Diana-María era, y María Diana es la luna lucífera, porta-luz (la luna), lo mismo que el Mesías del antiguo Olimpo, Mercurio, era el Lucifer, porta-llama (la Sol). Diana-lucífera es la misma que la luna Isis y que la luna María. En la plegaria que se le hace recitar a Apuleyo, en el momento de su iniciación en los misterios, encontramos el error de los sacerdotes isiácos sobre la luna Isis con respecto a la Sol Horus; he aquí el fragmento: ¡Isis! Tú das la luz al Sol.[5]

Es este principio ciegamente adoptado antaño, el que ha dado lugar a que María-Isis fuese declarada madre de Dios (del Sol) y, consecuentemente, del día, mater salvatoris, dei, diei, por el Concilio de Calcedonia.

5º. Telus, Latona, la tierra, son esposas del cielo y del Sol: puesto que María es dei genitrix, es preciso que tenga un esposo: el Cielo, lo es. Estas deidades de las religiones pretéritas estaban simbolizadas por el cuerno de la abundancia; así, María simboliza la riqueza de la tierra.

6º. Telus, Latona, la tierra, estaban simbolizadas por una venerable matrona con cien mamas (Artemisa), como ciertas Panteas isiacas, entonces ella, es, reina del imperio de la luna que ha descendido al trono de la tierra, su segundo dominio. En calidad de tal es como se honra a María, matrona, nodriza de los seres. No tiene cien mamas, imagen que, para no avergonzar nuestras miradas, relacionamos con la antigüedad; Los mitólogos de la Latona moderna las han hechizado rodeando a María de flores y frutos, llamándola, como madre universal, vaso insigne de amor, vas insigne devotionis. María es la reina fecunda, nutricia y siempre virgen; es la virgen depositaria de las fecundaciones solares, cuyos gérmenes están contenidos en los cálices del lirio, del loto egipcio y de la rosa mística: son los emblemas del vaso ¡delicada alegoría!
7º. Triformis, Proserpina, Hácate. Isis dice: Soy yo quien gobierna el cielo y los infiernos. Diana como luna puede decir: tengo tres rostros; el primero, es emblema de la infancia; el segundo, es el de la plenitud de fuerzas; y el tercero, de la vejez que conduce a la muerte. María es pintada frecuentemente, con la luna creciente, el globo de la tierra y aplastando a la serpiente Pitón, infernal enemiga de Apolo, de Cristo, de la luz. Hecate estaba coronada con rosas de cinco hojas: la letanía moderna llama a María, rosa alegórica, rosa mística. El diccionario mitológico de Noel, en la palabra Hecate, recuerda, fielmente, las antologías de esta Diosa con María. Proserpina, la misma que Hecate y como ella, la tercera persona de la deidad triformis de los denominados paganos, la esposa de Plutón, Sol inferior, y reina, por consiguiente, de las sombras invernales, tiene en la mano flores de narciso: El lis está consagrado a María. La triformis, según sus rostros, es decir, sus fases, es causa de alegría o aflicción: María es dolorosa, lacrimosa mater o causa loetitioe.

Similitudes de María con Juno, Vesta, Ceres

1º. Juno-averna Proserpina, representada como majestuosa matrona, portaba la corona radial y el cetro: La majestuosa madona, reina de los ángeles, regina angelorum, María, tiene la corona, el cetro y la aureola radial del poder celestial.
2º. Vesta, Diosa del fuego-virgen y virgen por consiguiente, vestida como matrona cubierta con velo, tenía una lámpara o pátera con dos asas: a la virgen María nos la hacen imaginar como castíssima, prudentíssima y teniendo ante su efigie una lámpara suspendida y siempre ardiendo (capeduncula); Ingeniosa alegoría de la casta luz de la luna, janua coeli, puerta del cielo, emblema del vaso de reproducción de todos los seres, causa de su alegría, vas loetitiae.
3º. Ceres. Sus estatuas la representan con un haz de espigas, una hoz, dos cuernos de la abundancia y dos niños sobre el seno, emblemas de las cosechas y de las estaciones del verano y del otoño: quitemos un cuerno y un niño, y tendremos a la Ceres moderna, la virgen nutricia del género humano, la virgen-madre María.
Ceres, llamada la buena Diosa, responde a la María que el pueblo cristiano llama la virgen buena. Ceres tenía sus altos misterios instituidos contra la ignorancia supersticiosa; no nos atreveríamos a decir que fue por un objeto tan loable por lo que fueron instituidos los pequeños misterios de María, bajo el título cofradías y oficios de María, de la inmaculada, de su concepción, de Nuestra Señora de las siete espadas, de los siete dolores, de la madre del Sagrado Corazón de Jesús y otras prácticas más o menos religiosas[7]. Los “paganos” dieron a Juno el sobrenombre de Pelasgia y el de Pelasgis a Ceres; los monjes legendarios no conservaron este título para María; pero idearon a Santa Pelasgia o Pelagia.

Similitudes de Leucotea, Astarté, Venus Celeste, Atrea llamada Urania, con María.

1º. Leucotea, nodriza de Baco con vestimenta de matrona, tenía un niño pequeño, divinidad marina: esta vestimenta, el niño, el poder sobre el mar, hoy pertenecen a María, mater salvatoris, maris stella, nutricia de Jesús. La fecundidad, Diosa romana, tenía, también, como Leucotea y María un niño pequeño en brazos, y un cuerno de la abundancia en la mano.
2º. Astarté, deidad de Sidón, la misma que Isis, Venus, Tanit, Chaxiraxi y el luna eran representadas frecuentemente con las insignias reales y llevando un bastón rematado en una cruz: María, justa crucen lacrimosa.
3º. Astrea, sube al cielo en el signo de Virgo: La asunción de María se celebra el día 15 del signo de Virgo (15 de agosto), día fijo. Esta fiesta se encuentra entre aquellas que los romanos llamaban stativoe. En el Pueblo Guanche es fiesta nacional o Weñemer.
4º. Venus celeste, Urania, estaba revestida de azul y coronada de estrellas de ocho puntas; es la musa de la astronomía: María lleva esta diadema y este manto, y sus solemnidades, en días señalados, son astronómicas. La Venus celeste era también Venus Marina: María, puerta del cielo, janua coeli, estrella de la luz del día, stella matutina. Es también marina, maris stella, patrona de los navegantes. Urania inspiraba un amor puro y preservaba los corazones de toda impureza: María está dotada de las mismas virtudes, es la madre del amor celeste, mater divinae gratiae; Es la fuente de las puras alegrías, causa nostrae laetiae.
Madre de todos los seres, depositaria de todos los gérmenes reproducidos por su fin en los campos siempre fértiles de la vida universal; Vaso eterno, nunca vació y derramado, sin cesar las flores y frutos de las existencias pasajeras; quiero, pobre mortal, en mi ocaso, tratar de cantar tus alabanzas.

Alma Venus, apenas surgías del seno de los mares[8]cuando los elementos saludaron, en ti, a su libertadora y madre del día[9] . Apenas el primer soplo de tu dulce hálito rozó las moléculas dotadas de respirabilidad, cuando tus primeros pasos, encantados, hicieron abrirse las rosas del amor púdico, los lises de la casta maternidad y sus corolas de suaves y consoladores perfumes con los que la fraternidad teje sus guirnaldas.
"¡Alma Venus!, el día de tu natividad apareció, en el cielo, un asombroso prodigio: Una mujer celestial, revestida de Sol[10]. Era la reina del firmamento que Israel adoraba en los prósperos tiempos[11]; eras tu Reina de las Vírgenes madres[12], semivelada, o resplandeciente de luz en los afortunados espacios que recorres; y, sobre el cristal de las aguas, tú reflejas la dulce luz de un dios, tu hermano, esposo y tu hijo[13].

“¡Alma Venus! Reconozco tu deidad, bajo la túnica estrellada de María, y bajo su manto azul, flotando alrededor de su misteriosa luna creciente. Cuando los cielos están cubiertos de melancólicas nubes, tú consuelas la tierra con intervalos de claridad. Cuando brillan las estrellas, la llama plateada de tu disco dulcifica los rasgos centelleantes de esas vírgenes, lo mismo que en el templo de Vesta, el Fuego Sagrado hacía palidecer las lámparas de las deidades inferiores. Sea que blancas palomas arrastren tu carro en el Olimpo, o que de tus manos maternales y virginales se depositen, sobre el altar del dios miriónimo o de los mil nombres, estos vivientes emblemas del amor puro; sea que te cubras con el velo matronal de Latona, o que lleves la luna creciente de Diana, la corona de María, reina de los ángeles, yo adoro, en ti, al arca de la reproducción universal y a la benefactora de mi vida”.



[1] Aureola que rodea la cabeza de las divinidades. Se llama también, nimbo, la nube que sirve de carro a los dioses.
[2] Los romanos festejaban a Anna perenna, la Diosa madre de los años; y el cristianismo ha hecho de ella Santa Ana, madre de María. Los romanos celebraban su fiesta en la orilla del Tiber, en los idus (el 13 o el 15).
[3] Según el Apocalipsis: "mujer revestida del Sol, con la Luna a sus pies y coronada de doce estrellas, pulcra ut sol".
[4] Maïa, madre del mesías, Mercurio, es decir, madre nutricia, abuela, matris mercuris est terra: ver Hermes, Tab. Smar. Ma-R-IA (redemtoris), madre nutricia (del redentor).
[5] Debemos recordar una vez más que en el mundo mazigio y por consiguiente en el guanche, los astros cambian de género siendo " La Sol" y "El Luna".
[6] Esta flor representa el disco radiante del Sol.
[7] Francois Arnoul, jacobino, de Mans, ideó en el siglo XVI, fundar una orden de caballería para el sexo femenino y propio para extender el culto a la virgen. Ana de Austria, regente, le dio su aprobación. Publicó en 1647, en París y Lion, su proyecto de una "orden del Collar celestial del Santo Rosario, compuesta por cincuenta señoritas", pero no pudo encontrar aspirantes. Después publicó unas "revelaciones de remedios" y sentó plaza entre los empíricos.(Ver Journal de Lttér., Scien et Arts, t.4,p.179).
[8] Himno "Ave maris stella".
[9] Mater dei alma o diei, madre de Dios y del día.
[10] Evangelio según San Mateo, cap. 1, vers.1.
[11] Jeremías dijo, 44: "Ofreceremos incienso a la reina de los cielos; le haremos aspersiones por las calles de Jerusalén; porque, cesemos de hacerlo, seremos destruidos por la espada y el hambre." Jeremías acertó en su vaticinio, en cuanto el pueblo de Israel abandonó la veneración a la Diosa aceptando al monoteísmo machista, comenzó su declive.
[12] Regina virgenum, reina de las vírgenes, letanía de María.
[13] Letanías de Jesús: Sol justiatiae.- Letanías de María: Speculum justitiae.- Urania  (de uranos, cielos); Osiris, esposo de Isis; María, madre del dios Jesús.


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