SITIO OFICIAL DE LA IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE

TENEMIR UHANA MAGEK GRACIAS PODEROSA SOL
ENEHAMA BENIJIME HARBA POR SALIR UN DÍA MÁS
ENAGUAPA ACHA ABEZAN. PARA ALUMBRAR LA NOCHE.

domingo, 16 de marzo de 2014

DE INFIERNOS Y COSTUMBRES MORTUORIAS EN CANARIAS (III)










Guayre Adarguma*

CULTO A LOS ANTEPASADOS

El mundo religioso de la sociedad guanche, debió ser en extremo complejo, a pesar de que las referencias que sobre el mismo nos han llegado son pocas y confusas debido a la imposición traumática del catolicismo, cuya misión primordial fue la erradicación furibunda e irracional de todo vestigio de la milenaria religión profesada por  el pueblo  guanche, los pocos documentos que hasta nosotros han llegado, especialmente los conservados a través de la tamusni, y las escasas referencias recogidas por los cronistas, aunque estas están expuestas desde un punto de vista etnocristiano y etnocentrista, nos dejan vislumbrar un mundo espiritual y una concepción del universo y de la función que el hombre desarrolla en él, mucho más elevada que la que portaban aquellos bárbaros fanáticos cuya religiosidad se basaba en unas simples prácticas externas, (teatrales) carentes de conceptos elevados de la moral y la ética.

La riqueza  religiosa y espiritual del pueblo guanche, está modelada por milenios de práctica en torno a los designios de la Diosa-Madre, cuyos aspectos iremos desarrollando en páginas sucesivas. La estricta observancia que de los postulados religiosos y morales hacía la sociedad guanche, quedó recogida por algunos autores los cuales no dudaron en calificarla como una raza de valientes y pacíficos pastores, de costumbres moderadas y puras, modelo de honradez,  lealtad, pundonor, moderación y formalidad, trabajadores compasivos,  y extremadamente respetuosos con los ancianos,  y sumamente hospitalarios. Estas virtudes son reales, no son un producto literario, pues las mismas forman el sustrato ético y moral de la población Canaria actual, a pesar de la avalancha de “cultura” globalizadora que en estos últimos tiempos nos invade con una virulencia mucho más activa que, aquella que sufrimos hace más de quinientos años, y que lamentablemente, aún continuamos sufriendo y soportando, quizás como justo castigo y penitencia por haber permitido el que unas hordas extranjeras nos arrebataran el sagrado culto a nuestros Divinidades ancestrales.

Es por ello que debemos orientar nuestros espíritus, hacía  el encuentro con los espíritus de nuestros antepasados, para que en estrecha comunión con ellos, hagamos aflorar el cúmulo de virtudes que nos han trasmitido, que están latentes en nuestro ser,  y que nosotros hemos mantenido en parte oculto, por el temor que han incrustado en nuestras conciencias, las practicas represoras de una religión deshumanizada, absolutista y, básicamente amoral, que nos ha sido impuesta con la fuerza de las armas.

Al contrario que la creencia monoanimista, propugnada por otras religiones, la Iglesia del Pueblo Guanche sostiene que el hombre tiene dos espíritus: el Espíritu Vital, que mantiene en correcto funcionamiento las funciones orgánicas (respiración, circulación de la sangre etc.) y responsable a su vez del calor corporal y de la capacidad de movimiento, así como del conocimiento del entorno donde nos movemos; y el Espíritu Libre, que está localizada debajo de la parte superior del cráneo y que alberga la conciencia, la capacidad de entendimiento y decisión, y la voluntad.

Mientras que el Espíritu Vital permanece de forma indisoluble unida al organismo, el Espíritu Libre es puramente espiritual, independiente del cuerpo, al igual que los espíritus y las Divinidades.

“Cuando las funciones orgánicas se hallan desactivadas, como en el sueño, durante un desmayo, en el delirio, etc., el espíritu puede separarse de su envoltorio físico y puede viajar al otro mundo, a otros planos espirituales. Lo que allí ve y experimenta lo trasmite al hombre en forma de sueños y visiones. Tras la muerte del cuerpo viaja al seno de Magek, va al más allá con los antepasados. Ya que el hombre no es inmortal pero sí su Espíritu libre.” (Klaus E. Müller et al, 2000: 481-ss.)

Los espíritus, son entes libres o vitales de los antepasados, que desempeñan un papel importante entre los poderes del más allá junto a otros espíritus y dioses paredros que forman la Corte de la Gran Diosa-Madre-Chaxiraxi, Magek-Tanit-Tara-Diosa Celeste-Moneiba, Abora, etc. Puesto que la autoridad aumenta con la edad, cuando más edad se tiene más perfección se alcanza y por consiguiente más puro es el espíritu, Así, pues los antepasados desde los más antiguos fundadores del pueblo guanche-mazigio, disfrutan ante la Diosa del rango más alto, por encima del más viejo de sus descendientes, aunque por debajo de los dioses, los cuales a su vez están por debajo de la Diosa Superior y Creadora, como la más poderosa de todos. Los espíritus, al igual que los ancianos con vida, aconsejan a los suyos, en sueños, se preocupan de que sigamos buen camino, nos brindan la fertilidad de nuestros animales, vigilan nuestros campos y nos guían en nuestras profesiones y empleos. Y sobre todo, vigilan que nos mantengamos fieles dentro del orden trasmitido de generación en generación. Quienes somos negligentes recibimos advertencias en forma de signos y pequeñas desgracias, los que no llevamos una vida honesta, nos veremos afectados por enfermedades graves, accidentes, pérdidas materiales o la misma muerte. Así pues, todos debemos poner un desmesurado interés en nuestras relaciones con los espíritus de nuestros antepasados, manteniendo unas relaciones fluidas, sin perturbaciones, para ello debemos guardar un culto reverente. No descuidando  hacerles con regularidad ofrendas de ramas, flores o lo que buenamente y con amor podamos ofrecerles. Debemos tenerlos presentes en nuestras fiestas y celebraciones familiares, y en las comunitarias, si danzamos cantemos hagámoslo en su honor, cuando tomemos moderadamente unas copas o participemos en una comida, hagámoslo en su honor, pues ellos siempre están entre nosotros.

Los espíritus de nuestros antepasados, están íntimamente ligados a sus descendientes más próximos, al entorno donde ellos moraron en vida, y al grupo  donde desenvolvieron su actividad cotidiana. Se preocupan especialmente por proteger a los suyos, siempre que estos se comporten de forma adecuada y les rindamos correctamente los rituales, tal como hemos expuesto más arriba, así nos veremos protegidos del peligro y de los estímulos negativos. Los hombres jóvenes para adquirir su espíritu protector personal, deben mantener una búsqueda que en ocasiones puede ser larga, y nada fácil debido a los impulsos propios de la edad, pero esta búsqueda puede ser mucho más fácil si pone en ello verdadero empeño, observando una vida honesta y haciéndose aconsejar de personas mayores, entendidas y de buena vida.

También debemos cuidar a los espíritus protectores de la región, ellos cuidan y protegen a los ganados, los campos, los montes y las aguas y el aire, las actividades profesionales y los lugares de trabajo. Estos espíritus han pasado por diversas etapas de perfeccionamiento y la Diosa-Madre Chaxiarxi los ha investido como dioses mediadores, por lo que generalmente no están muy próximos entre si, y los más  perfectos y puros son los que guían a los dirigentes y, a los sacerdotes y maguadas. A estos importantes dioses mediadores se deben honrar de manera especial como mínimo una vez al año, preferentemente durante la celebración del año nuevo guanche o durante el Beñesmer.

El mundo de los espíritus dentro de la teogonía de nuestros antepasados, es complejo y ha sido poco estudiada. La información que nos ha llegado es poca y confusa debido a que las creencias y ritos de la religión guanche fue brutalmente reprimida como hemos dicho por el fanatismo cristiano, sí bien el pueblo guanche se esforzó por conservar sus prácticas religiosas, el transcurso del tiempo y los nuevos métodos de penetración empleados por la iglesia católica, obligó a los detentadores de los ritos guanches a sincretizar dentro de los ritos cristianos sus creencias como único medio viable para la supervivencia de las mismas. En la actualidad, aún perduran y se practican determinados ritos de nuestra religión ancestral, pero estos son celosamente guardados por un número muy limitado de familias que son depositarias de éste legado  religioso, las cuales observan un total hermetismo sobre los mismos, traspasado estos conocimientos entre miembros de una misma familia, preferentemente de abuelos a nietos, y de tíos a sobrinos manteniendo así, el culto primitivo, y también los aspectos hereditarios del sacerdocio.

Este aspecto secreto del culto, mantenido durante generaciones ha venido hurtando a la curiosidad del investigador y del curioso muchos de los pormenores del culto guanche a los espíritus, así, en este estado de la cuestión, no es de extrañar que algún investigador haciendo uso de su profundo academicismo, diga con razón: “Resulta difícil comprender de las fuentes escritas  qué idea tuvieron los guanches acerca del espíritu de sus muertos, a donde iban en que lugar residían y, en general toda, todo lo relativo a su concepción sobre este aspecto siempre difícil de explicación para el comunicante, así como para quien recibe la información.

En este caso, probablemente, la transmisión de estas ideas resultaría más difícil para los informantes que serían muy reservados a la hora de manifestar sus opiniones sobre cuestiones siempre tan difíciles de comunicar, como por el deseo expreso de no desvelar hechos íntimos, seguramente en una cierta aureola de misterio, así como también por la propia formación religiosa de quien la recibe. El Padre Espinosa, recopilador de la información de los guanches, trasmite así su idea acerca del “alma” <<...más ni conocían inmortalidad de las almas A. Espinosa, 1980: 35). En el sentido en que es conocida por un cristiano, con toda probabilidad no supieron qué era. Un testimonio se recoge en la crónica de A. Sedeño”. (Antonio Tejera Gaspar, 1988: 48-9)

Esta “aureola de misterio” a que hace referencia el Sr. Tejera, no debiera sorprenderle ya que el propio Espinosa da la explicación cuando nos dice: “Esto es lo que de las costumbres de los naturales he podido, con mucha dificultad y trabajo, acaudalar y entender, porque son tan cortos y encogidos los guanches viejos que, si las saben, no las quieren decir, pensando que divulgarlas (a extranjeros) es menosprecio de su nación...”). (Fray Alonso de Espinosa, 1980: 45)

La negativa mostrada por nuestros antepasados a mostrar los fundamentos de nuestra ancestral cultura y religión ante los invasores europeos, a la vista de las profanaciones de que eran objeto por parte de los mismos, quedó recogida en un documento de súplica que los invasores y colonos remitieron a la corte de la metrópoli del cual extraemos los siguientes párrafos: […] y demás desto muchos esclavos guanches que se huen andan alçados cinco o seis años entre los libres, porque como todos son de una nación y biven en los canpos e sierras acójense y encúbrense unos a otros y esto házenlo tan sagazmente, de más de ser la tierra aparejada para ello, segund los barrancos e malezas e cuevas y asperujas que no se puede saver sino por presunciones.

Especialmente por que es jente que aunque unos a otros se quieran mal encúbrense tanto e guárdanse los secretos que antes morirán que descobrirse y tienlo esto por honra y este estilo tenían antes que la dicha isla se ganase y todavía se les a quedado, pues saverlo dellos por tormentos es inposible aunque los hagan pedaços, por que jamás por tormento declaran verdad y por ser de esta condición e manera es gente muy dañosa.[…] (Elías Serra Rafols y Leopoldo de la Rosa Olivera, t. 2, 1996:282)

Por otra parte, debemos tener en cuenta que por la época en que escribió su obra Espinosa, y aún muchos siglos después, la iglesia católica negaba el que los guanches-mazigios; los indios, e incluso las mujeres del propio orbe cristiano tuviesen “alma”, concepto éste netamente cristiano, por lo cual para el resto de la humanidad que estaba fuera de la órbita de influencia del catolicismo, eran poco más que animales provistos de cierto entendimiento.

El concepto de “alma” tal como lo interpretan los cristianos, es muy diferente de la concepción que de  “espíritu” o maxio tiene el guanche, por ello para el guanche, cuando el cuerpo físico muere el espíritu vital le acompaña, y éste, como parte integrante del ser, siente las mismas necesidades que el cuerpo físico, hambre, sed, congojas y penas, y siente alegrías y felicidad, ya que para el guanche, la muerte no supone una separación de la comunidad, sino un cambio de estado, un pasar a otra vida, en la cual tienes las mismas emociones, las mismas actividad  e incluso las mismas necesidades que en este plano, por lo que este nuevo estado no supone una pérdida de contacto con los suyos y con la comunidad, contacto que mantienen mediante el Espíritu Vital.

 En ese nuevo estado del ser, tanto el cuerpo como el espíritu precisan –simbólicamente-comer y beber - aunque en menor proporción -, consiente de ello los vivos cuidan de los muertos aportándoles regularmente comida y bebida en las tumbas. Este rito mortuorio estuvo vigente en Canarias hasta mediados del siglo XIX, como veremos en otra parte,  los deudos dejaban en las tumbas de sus seres queridos raposas de papas, botas de vino, gofio, quesos, leche, baifos y gallinas, y en general frutos de la tierra, productos que después eran aprovechados por los párrocos hasta que un iluminado Obispo prohibió estas practicas por considerarlas paganas, lo que produjo un considerable quebranto para las despensas de los párrocos, y sustancioso aumento de las rentas episcopales, pues las ofrendas en “especies” se sustituyeron obligatoriamente por misas dedicadas a los difuntos pagadas en dineros en metálico. Hoy en día aquella piadosa práctica se limita por imposición de la iglesia católica a la colocación en los sepulcros unos ramos de flores.

El viaje de los maxios o espíritus. ”Los guanches y, con toda probabilidad el resto de las poblaciones insulares creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar a la Sol, astro que, que como se estudia en otro lugar, consideraban como Ser Superior por excelencia y era, por tanto, objeto de adoración. Esta deidad  solar se sintetizaría de la siguiente manera: creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar a la Sol, y cada mañana a su salida por el Este aparecían por el firmamento, realizando el itinerario diurno hasta que finalmente desaparecían, para de nuevo regresar al día siguiente. En muchas culturas este viaje de las almas en su morada solar se ha simbolizado con un carro; en  Tenerife este medio se ha sido sustituido por pájaros y, en islas como El Hierro se asimiló a una casa.

Es posible que nuestra lectura resulte excesivamente forzada y los argumentos no aparezcan suficientemente contrastados, pero queremos que se entienda como hipótesis de trabajo dentro de la cosmovisión guanche que hemos venido exponiendo.” (Antonio Tejera Gaspar, 1987:51)

En este planteamiento del profesor Tejera Gaspar, sobre el viaje de la barca (o pájaro) solar creemos ver un claro paralelismo con el  viaje de la deidad egipcia Ra (Magek). El demiurgo solar, por medio de una sucesión de creaciones, pone en marcha un universo cerrado, animado por un mecanismo exacto completamente a su servicio. Un himno, por ejemplo, ofrece una descripción teórica de su acción y de su poder en el seno de este espacio: <<Yo te saludo, Ra, en el momento de [tu] salida, Aton, en el momento de tu puesta. Sales cada día, brillas cada día, apareciendo glorioso, rey de los dioses. Tú eres señor del cielo y Señor de la tierra; has creado a los seres de arriba y a los de abajo. Dios único que al ser por primera vez, que ha hecho al país y creado a los seres humanos, que ha el Nun [...] , que ha hecho las aguas y hace vivir a todo lo que en ellas se encuentra, que ha levantado las montañas y dado la existencia a los hombres y a los rebaños [...] joven divino muchacho, heredero de la eternidad, que se ha engendrado y dado a luz así mismo, absolutamente único en diversas formas.>> ( Dimitri Meeks et al, 1965:163) Este carácter solar, aquí atribuido a Ra, es aplicable a Magek en cualquiera de las representaciones que tiene en las diferentes Islas Canarias. En nuestras islas, como en Egipto se adora a la Sol, como una de las manifestaciones de la Diosa-Madre como tendremos oportunidad de ver. El Dios Ra, (en nuestro caso Magek) materializado en la Sol, aparece por oriente todos los días y después de hacer su recorrido diurno desaparece hacía la tierra de los muertos por occidente para iniciar -como también creen las religiones mesoamericanas- su viaje nocturno por el mundo subterráneo donde  habitan los muertos; un viaje que recorre la deidad en “barcas mágicas” no visibles para los humanos.

En cuanto a la comunicación con el Más Allá, veamos algunas de las relaciones que dioses semi-dioses y espíritus mantienen con el otro mundo dentro del panteón egipcio: “Las opiniones sobre el origen de la creación del Más Allá  no son unánimes. Por lógica, este lugar abría sido creado para Osiris y, a continuación, para todos aquellos, dioses u hombres, destinados a permanecer en él. Sin embargo, que en la génesis del mundo de desechos, muertos que por no haber vivido en el momento fundamental de la aparición de la luz, a los que había que alojar en algún sitio. De hecho según algunas tradiciones,  el demiurgo solar abría creado el Más Allá para su reposo nocturno. Así pues, <<el imperio subterráneo de los muertos procedía de una idea>>, es decir, de una invención, que el demiurgo abría llevado a cabo con mucho trabajo. Cuando el tiempo cíclico se establece, el Sol sólo pasa por el Más Allá en un breve viaje nocturno que <<hace que la oscuridad sea aceptable>> para los habitantes de esos lugares. Como los habitantes del Más Allá no pueden soportar la plena luz, la Sol por iniciativa propia, reduce la intensidad de su resplandor cuando viaja por esos dominios, hasta el punto de aparecer <<oscuro y nublado>>. Cuando penetra en esos lugares los habitantes del Más Allá deben renunciar a la tibieza de sus cuerpos y de sus respiraciones, signos de la vida terrestre; el Sol les calienta cuando pasa cerca de ellos y los despierta a la vida durante un breve instante. El otro mundo es el lugar donde <<los rostros están invertidos>> y las cosas son difícilmente accesibles. Los mismos dioses no conocen bien el camino que Osiris siguió para llegar hasta el Más Allá y temen penetrar en los caminos que pudieran conducir hasta allí. Las almas de los muertos también tienen dificultades para llegar al Más Allá, pues deben atravesar la tierra y superar diversos obstáculos. En algunos textos, los dioses del cielo y del Más Allá están separados como si no tuvieran posibilidad de encontrarse, eso demuestra hasta que punto es difícil el Más Allá y los otros sectores de la creación se comuniquen entre sí, Es verdad que acercando el oído al suelo, a veces se pueden escuchar unas llamadas que provienen de debajo de la tierra, pero el vínculo que se establece de esa forma es muy débil.” (Dimitri Meeks et al. 1965:132-33)

Aquí encontramos otro paralelismo entre las practicas religiosas egipcias y las de los guanches, éstos empleaban un medio para comunicarse con los espíritus de sus antepasados cuando la comunicación era urgente y no podían o no querían esperar a efectuar otros rituales más complejos; el método consistía en valerse de cualquier hendidura profunda del terreno y, a través de ella comunicarse con los espíritus de los ancestros, cuando no disponían de grietas naturales, simplemente abrían un hoyo en el terreno, y tendidos en el suelo hablando a través de él se comunicaban. Así mismo, tenían otro medio de comunicación con los espíritus, consistente en los llamados bucios de piedra, éstos son unas rocas que se encuentran en determinados lugares y que han sido perforadas por agentes naturales en forma de bocinas, las cuales eran usadas como amplificadores de la voz para comunicarse con los espíritus de los antepasados, en la actualidad, existe un ejemplar en Igueste de Candelaria, conocida precisamente como el “bucio de los guanches.” Es posible que determinadas piedras de origen volcánico, perforadas, de manera natural y otras trabajadas por el hombre que han sido encontradas en cuevas, estuvieran dedicadas al  fin comentado.

En la teogonía guanche como es bien sabido el culto universal está dedicado a la Diosa-Madre Chaxiyaxi y a sus parearos La Sol, representado en Magek. “Como la más poderosa y benéfica de los dioses, cuyo emblema en la tierra es <<el fuego nacido de su seno>>, tenido por sagrado. Autora de la vida del hombre, tributabánle los epítetos más cariñosos llamándole <<madre>>, siendo para los moribundos  un consuelo supremo exhalar el último suspiro con los ojos fijos en el divino astro. Todas las mañanas y antes de la amanecida los kankus  o sacerdotes de la Sol adornados con guirnaldas de hojas de viñático, dirigiéndose en comunidad tocando  chácaras, flautas y tambores a determinados lugares, para impetrar del dios su presencia en la tierra y saludarle con himnos y danzas. Cuando aparece sobre el horizonte, desde el rey al último vasallo postrábanse de rodillas con las manos en alto para venerarla,  otros saltaban, bailaban, silbaban o lanzaban gritos de entusiasmo.” (Juan Bethencourt Alfonso, 1994, t. II: 269)

La tamusni, nos ha trasmitido la ubicación de varios de los lugares donde los kankus llevaban a efecto estas ceremonias matinales de la bienvenida a la Sol, especialmente en la parte sur de la isla de Chinet (Tenerife,) zona que permaneció durante mucho tiempo alejada de la aculturización católica, debido a que los conquistadores no osaron adentrarse masivamente por estas tierras durante los dos primeros siglos inmediatamente posteriores a la invasión y conquista, lo que facilitó que se conservasen las costumbres y tradiciones durante mucho más tiempo así tenemos que: “Era sagrado el fuego que procedía de Magek, como el rayo, relámpago, el obtenido por frotamiento de dos maderos, el doméstico y en una palabra el que no tuviera su origen en Chinechi o infierno. Y hoy como antes, sigue siendo sagrado. No hay campesino que se atreva a injuriarlo, ni escupirlo. Aunque hacen hogueras en San Juan, San Pedro y otros días del año, para muchos la fecha y el santo es el pretexto, como en las famosas hogueras de Chirche y Aripe de Guía, por que en el fondo dedicadas a Magek.” (Juan Bethencourt Alfonso, 1994, t. II: 279)

“En todos los reinos tenían señalados estos diferentes lugares para las diferentes épocas del año, que nos hacen pensar se estarían en relación con los  cambios de la Sol. En el reino de Güímar, uno de los puntos era la montaña de Archaco, y para el clero de Arafo unas veces el roque de Chiguergue, otras el de Jóaquina, y a al de Iserse o a montaña de <<Arguama o Montaña Santa>> en Igueste.(Ibíden)

En el reino de Abona, hacía Fasnia: a la <<Montaña de Santa>> o de Fasnia,  ya a la <<Montaña de la Gloria>> en Icor, o al <<Llano Santo>> al E. de Chajaña de Arico; y por la parte de Granadilla, a la <<Montaña Santa>>. (Ibíden)

Por el reino de Adeje, al <<Roque de Jama>> etc. Aún en los pueblos del Sur (isla de Tenerife) se oyen las frases, aunque ya con sentido irónico: <<¡vete a buscar el sol>>; y todavía es bastante conocida la broma que gastan con los de Arafo llamándolos <<cancos>> y diciéndoles que vayan a buscar el sol. (Juan Bethencourt Alfonso, 1994, t, II: 279)

Todos estos lugares cultuales mencionados por Bethencourt Alfonso, así como otros muchos existentes en toda la orografía insular, reafirman su condición de lugares sacros por el hecho de que han sido sincretizados por la iglesia católica, por ello, vemos en las cimas de las montañas o en los llanos pequeñas ermitas o cruces implantadas con el ánimo de “santificar” desde el punto de vista del ritual católico, estos lugares sacros de nuestros ancestros.

 Es tradición y esta recogida por la tamusni, que cada mañana antes de amanecer, los Kankus de Arafo, se desplazaban tocando el Tajaraste hasta el lugar del Pino Santo, donde al presente se encuentra una pequeña capilla dedicada a un Cristo del Pino, para dar la bienvenida a la Sol, recitando entre otras, la siguiente oración:

¡¡Uh!! Magné Mastáy   Achen tumba Manéy.

Tanemir uhana gek magék  Enehana benijime harba
Enaguapa acha abezan.


Cuya traducción al castellano es la siguiente:

¡¡Oh!! Madre del cielo  Madre de la tierra

¡Oh! Madre del cielo, Madre del crecimiento  de la hermandad,
Madre de lo nuevo’.

Gracias poderoso Sol / por salir un día más
 para alumbrar la noche.

Esta oración que encierra en sí todo un tratado de filosofía religiosa, es una de las básicas en todos los templos de la isla de Chinet (Tenerife,) y es presumible que lo fuese en el resto del Archipiélago con igual o similar contenido ya que también está recogida en Tamaránt. Posiblemente la traducción no se ajuste totalmente al sentido de la oración en lengua guanche debido a la corrupción recibida al ser vertida al castellano, aun así, en el presente es una de las oraciones de acción de gracias que dirigimos  la Diosa-Madre en su aspecto como Magek, es decir, la Sagrada Sol, pues como hemos dicho anteriormente, en la cultura guanche-mazigia tanto el Sol como La Luna cambian de genero

LOS ESPIRITUS INTERMEDIARIOS, TEMA DIFÍCIL: Algunos autores contemporáneos han afirmado que, el hombre del XXI desarrolla su  vida en un mundo de desconfianza y materialista, para el que el tema de los espíritus le resulta difícil. Esa afirmación resulta exagerada, ya que supone adsulutizar una imagen del “hombre de hoy” (bien entendido que cuando decimos hombre nos referimos indistintamente al hombre y a la mujer) lo que es, expresión tal vez sólo de algunos ambientes. Sin embargo, y con esa reserva, conviene tenerla presente, a fin de atender pastoralmente a esa situación. Estas dificultades de asunción por parte del hombre Canario actual del hecho espiritual viene  motivado  por la herencia recibida de siglos de alienación mental llevada a cabo por la religión impuesta y dominante.

El hombre del siglo XXI se halla habituado a la desconfianza racional de todo lo que no cae bajo el dominio del dato concreto de la experiencia. Quienes se mueven en esa esfera racionalista acaban, como advierte Regamey, por negar de raíz todo el orden sobre natural y, por tanto, la existencia de seres superiores al hombre, seres-espíritus.

Aun en el campo religioso, en el que el peso de las costumbres y de las creencias es tan hondo, se evaden con las teorías de los mitos: el espíritu como ente sería un personaje mítico. Bultmann, que no puede zafarse de la presencia permanente del espíritu de la Diosa (o Dios) adopta una actitud radical de negación “El conocimiento de la potencia y de las leyes de la naturaleza ha extinguido la fe en los espíritus y en los demonios. Los astros se mueven por leyes cósmicas; las enfermedades y su curación son efecto de causas naturales. No se puede usar la luz eléctrica o los rayos X e invocar el mundo de los espíritus” (L’interpretation du N.T., 14243: París 1955.

Hay otra dificultad objetiva, consistente en la imposibilidad de un conocimiento directo, por el método de la experiencia de laboratorio, de la “mismidad” de esos seres superiores. Son espíritus puros y, por tanto, se escapan, como objeto empírico de comprensión, para la garra de la razón.

Hay, en fin, para el creyente-y el teólogo lo es- un problema de tipo documental: Por un lado, la inmensa tradición literaria y devocional, y por otro, los datos aportados por la tamusni (historia oral) sobre la naturaleza de los maxios (espíritus). Por otra parte, influye en la percepción del hecho presencial de los espíritus, el grado de sensibilidad que muestre o posea la naturaleza del creyente.

La existencia de los espíritus (maxios) es, fundamentalmente, una verdad de  fe. La fe será por consiguiente, el punto de apoyo para sondear la naturaleza de los entes espirituales. Incluso la iglesia católica, que históricamente se ha erigido en perseguidora de los espíritus “paganos”, admite la existencia de éstos sincretizados como ángeles desde el Antiguo Testamento hasta la actualidad. Así, la iglesia católica afirma en el credo la existencia de <<seres invisibles>>; en el concilio IV de letrán (1215) y en el Vaticano I (1870,) lo define expresamente; la liturgia católica canta la existencia de los espíritus, en el Prefacio y los invoca en el Canon: <<Te rogamos, oh Dios todopoderoso, que mandes llevar estos dones a tu excelso altar por manos de tu santo Ángel>>. Para el hombre moderno canario, <<que no acierta a pensar en los espíritus con la transparencia espiritual y la sutileza de los antiguos>>, no hay otra argumentación que ofrecerle sino es la de la fe. La razón – obstaculizada por prejuicios o predisposiciones inculcadas por la religión impuesta no haya razones demostrativas concluyentes -. Sin embargo, el Doctor de la iglesia católica (Agustín de Hipona, de orígenes mazigio y pagano, que veneraba a Tanit antes de su conversión al cristianismo) formula una razón de conveniencia de extraordinaria hondura teológico,  y perfectiva: <<Es necesario admitir la existencia de algunas criaturas incorpóreas – dice – porque lo requiere la perfección del universo>> (1 q50 al). Quien ve con ojos limpios la obra creadora de  Dios, sabe encontrar y unir los hilos que lo tornan inteligible. Con todo, es la fe la que juega aquí el papel primordial.

El análisis del teólogo se hace sutilísimo. Los entes mediadores son criaturas totalmente espirituales, sustancias completas, superiores  al hombre e inferiores a la Diosa, con una enorme capacidad de inteligencia y de amor, elevadas al orden sobre natural, sometidas a una prueba que determinó la distinción entre espíritus buenos y espíritus malos. Los espíritus buenos los Espíritus Libres que están en la presencia de la Diosa, los Espíritus Vitales bienaventurados, a los que se les permite morar en el Sagrado Valle de Eguerew, <<forman una multitud inmensa, superior a la muchedumbre de los seres materiales, porque la Diosa-Madre Chaxiraxi que mantiene perfecta la creación, abre más la mano en la cantidad a medida que sus criaturas son más perfectas, más espirituales. No hay, además dos entes de la misma especie, sino que cada uno tiene la suya propia.

Sorprende el desdén que algunos teólogos “modernos” sienten por el tema. El hombre canario actual demasiado tecnificado, vive un mundo terreno, con actitudes humanas paradójicas, como <<moradas vitales>> entrañan, en su diversidad, una lección: es necesario llevar a los hombres hacía comprensión de la realidad de la realidad del espíritu, liberándolo así de la estrechez mental materialista y enriqueciendo así, sus espíritus. Para ello no hace falta extenderse en imaginaciones sobre los espíritus maxios - lo que sería contraproducente -, sino la firme adhesión a lo que los antiguos  nos han trasmitido, tratando de profundizar en el mensaje que está impregnado de manera indeleble en nuestra naturaleza.

A parte del culto a determinados entes espirituales, la devoción popular se ha centrado en los espíritus custodios personales (muchos de ellos sincretizados en santos católicos).

La teología en su arquitectura doctrinal presenta una fértil enseñanza sobre la misión de los espíritus guardianes.

*Guayre Adarguma Anez’  Ram n Yghasen
eduardobnchomo@gmail.com
Ciudad colonial de Eguerew, noviembre de 2007.







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