SITIO OFICIAL DE LA IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE

TENEMIR UHANA MAGEK GRACIAS PODEROSA SOL
ENEHAMA BENIJIME HARBA POR SALIR UN DÍA MÁS
ENAGUAPA ACHA ABEZAN. PARA ALUMBRAR LA NOCHE.

lunes, 17 de diciembre de 2012





 Iglesia del Pueblo Guanche
Nos congratulamos en desear a nuestros hermanos
Y resto de la humanidad un
Feliz Solsticio de Invierno.

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA PERDIDA DE UN SER AMADO






 La perdida de un ser amado despierta en nosotros sentimientos y emociones lacerantes, dolorosos, sentimientos de los cuales hemos asumido que afectan a otros pero no debe afectarnos a nosotros, por ello nos negamos a aceptarlos, nos negamos a aceptar el vacío que nos invade por la ausencia física del ser amado, nos negamos psíquicamente a asumir la realidad, una realidad que durante nuestra vida hemos aceptado como incuestionable, que es nacer, crecer y morir, pero en nuestro subconsciente hemos asumido que esa realidad es aplicable a otros no a nosotros, por ello nos negamos a  aceptar esa realidad que nos priva de continuar  disfrutando de la presencia física del ser amado, pues al fin y al cabo, somos humanos y por tanto, egoístas en lo espiritual.
Los espíritus son energía pura, espíritus trascendentales. Fueron creados perfectos como reflejos de la Divinidad, libres de las condiciones humanas. Son seres de luz que existen y reconocen la obra de la Divinidad. Están en el mundo antes que el ser humano, el cual es sólo un recipientes de la divina energía, emanada del ser Supremo en beneficio de toda la creación, atendiendo las necesidades de la humanidad, exaltando los sentimientos de fe, esperanza, caridad, honor, integridad, verdad, libertad, misericordia y justicia. Son la revelación del amor divino, de la sabiduría y del poder de la creación.
Cuando esta energía pura, vital e inmaculada se aloja en un cuerpo humano especialmente conformado por designio divino como es el cuerpo de una madre, el cuerpo físico se convierte en templo donde anida la Esencia Divina, la llama del Fuego Sagrado, es el Amor, es la fuerza para realizar cosas positivas que por amor se convierten en divinas.
En la madre se expande el espíritu de la vida según los planes divinos y renueva todo lo que toca, con verdadero amor que nunca pasa factura, es como la Sol que da su luz y calor a todos sin distinción, sin discriminación, su nota básica es la alegría.
Así como canta la naturaleza una canción silente de amor en todos los amaneceres, así canta su corazón cuando permite que el amor se exprese a través de ella, con amor libertador e invocador de la Ley del perdón.
Nuestra frágil condición de ser humano nos impide ser ajeno al dolor cuando sufrimos la pérdida de un ser amado, especialmente cuando se trata de una madre quien emprende la partida al seno de la Divinidad, pese al dolor que invada nuestros corazones, debemos mantener muy presente que lo anterior, no significa que el dolor, la aflicción, la ausencia y todo lo que la partida de una madre pueda significar, y que ya no está con nosotros, que ya no la podemos  ver físicamente, y no podemos recibir sus consejos, abrazarla, darle un beso y decirle como lo hacíamos, cuanto la queremos, cuando la amamos y cuan orgulloso estamos de ella y eso golpea en la mente y en el corazón que se niega a aceptar una realidad que no podemos ignorar.

Por ello, asumamos la nueva situación de una manera digna, positiva y amorosa de decirle a la ausente: “Así te recuerdo”. “Esto fue lo que me enseñaste”. “Esto ha sido lo que aprendí al compartir contigo”. Y por siempre estarás en mi mente, en mi corazón y en mis recuerdos MADRE.

Gauyre Adarguma Anez Ram’ n Yghasen, mayo de 2011.





jueves, 13 de diciembre de 2012

QUERIDA HIJA ESPIRITUAL




 Querida hija espiritual Chaxiraxi: ¿Qué tal? Espero y deseo que estés gozando de buena salud física y espiritual, hace tiempo que tenía deseos de comunicar contigo pero problemas con mi PC me lo han impedido, superados estos,  aprovecho para saludarte en la esperanza de que aún conserves algún recuerdo de mi modesta persona.

Rebuscando en mis carpetas he encontrado algunas reflexiones que aunque no estoy seguro de donde proceden, las encuentro positivas y se me ocurre enviártelas por si  puedes dedicarle algún tiempo a su lectura.
La esperanza del futuro la constituyen los jóvenes, hoy el punto de emergencia de una cultura a otra, que rompe tanto con la cultura basada en el saber y la memoria de los ancianos, como en aquella cuyos referentes aunque movedizos ligaban los patrones de comportamiento de los jóvenes a los de sus padres que, con algunas variaciones, recogían y adaptaban los de los abuelos. Al marcar el cambio que culturalmente atraviesan los jóvenes como ruptura se nos están señalando algunas claves sobre los obstáculos y la urgencia de comprenderlos, esto es sobre la envergadura antropológica, y no sólo sociológica, de las deshumanizadas transformaciones en marcha.
Para no caer en el desasosiego y en la falta de ideales propugnados por la actual sociedad de consumo, es bueno tener algunos parámetros orientativos en nuestras vidas, las posibilidades son muchas, pero en esta ocasión sólo te remito unas cuantas al objeto de no cansar tu atención:
“Nadie es sabio de nacimiento, aquí el tiempo y la experiencia enseña, y limpian la conciencia. Yo he observado el mundo más tiempo que tú.

Nada es grande si no es bueno, y nada es verídico, si no perdura. No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte sola, y que conoces el camino por ti misma. Este mundo material es para el ser humano demasiado poco y el mundo invisible no lo percibe, no lo conoce.

Ahórrate pues esfuerzos vanos, no te aflijas, y ten conciencia de ti misma.

Considérate demasiado buena para obrar mal, no entregues tu corazón a cosas perecederas. Ve lo que puedas ver, y para ello usa tus propios ojos, y con respecto a lo invisible y eterno, atente a la palabra de la Diosa-Madre Chaxiraxi.
 
Aprende con gusto de los demás, y escucha con atención donde se hable de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud, pero no confíes inmediatamente en todo, porque no todas las nubes llevan agua, y existen diversos caminos para seguir. Hay quienes creen que dominan una materia, porque hablan de ella, pero no es así hija mía, no se tienen las cosas por poder hablar de ellas, las palabras sólo son palabras, así que ten cuidado cuando fluyan en forma demasiado hábil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercadería, avanzan con pasos más lentos.

Desdeñar algo es fácil hija, pero es mucho mejor comprenderlo. No instruyas a otros, hasta que tú seas instruida. Acógete a la verdad, si puedes, y gustosamente permite que te odien a causa de ella.

Si tienes algo, ayuda, y da con gusto, y no por ello te creas superior, y si nada tienes, ten a mano un trago de agua fresca, y no por ello te creas menos.

No digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices. No te apoyes en algún grande, no te sientes donde se sientan los burlones, porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.

La persona que tiene en su corazón verdadero amor a la Diosa-Madre Chaxiraxi, es como la Sol que brilla y calienta, aunque no hable.”

Recibe un fraternal abrazo en nuestra Magné Chaxiraxi.

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen

15-1-2010

martes, 11 de diciembre de 2012

inicio su viaje al Seno de Magek nuestro conmatriota Antonio Cubillo



Falleció el Matriota Antonio Cubillo Ferreira
 
 
 A primera hora de la mañana del lunes, 10 de diciembre de 2012, inicio su viaje al Seno de Magek  nuestro conmatriota Antonio Cubillo Ferreira, luchador incansable por la Independencia de Canarias, hasta su último aliento. Sus compañeros en la lucha libertaria del MPAIC y del CNC, así como sus incontables correligionarios, le hacemos un perenne homenaje, al tiempo que le damos nuestro sincero y fraternal pésame a su esposa Maite y a sus hijos Echeyde, Romén y Guetón, extensivo  a todos sus familiares y compatriotas.  

El féretro estará expuesto a partir del mediodía del próximo miércoles día 12 en el tanario de Santa Lastenia,  y el sepelio saldrá de dicho lugar sobre las 13:00 h. del jueves día 13  hasta el cementerio de Santa Lastenia, donde se le tributará un sentido homenaje de despedida.
 
Santa Cruz de Tenerife, 10 de diciembre de 2012

La diosa que teje la vida y la cultura



La diosa que teje la vida y la cultura

Por Mailer Mattié 
(Madrid. España)


Tiene mil nombres


La figura de la Diosa universal surca la historia de la humanidad, apareciendo en una cultura tras otra con diversas denominaciones y representaciones. Designada creadora ancestral de todo lo que existe, otorgó al mundo carácter sagrado. En el Neolítico fue la Gran Madre, representada en pequeñas esculturas de mujeres embarazadas con grandes pechos, como las halladas en Europa cuya antigüedad se remonta a 30 mil años antes de nuestra era. Diosa de la fertilidad, llevaba en su vientre la vida y en sus pechos la leche que al derramarse dio origen a la Vía Láctea. En algunas figuras inclusive, su vientre semeja el cielo, señalado con círculos y puntos como estrellas.

Reverenciada en Asia, Oriente Medio, América, África y Europa, su culto ha acompañado el desarrollo de la civilización humana en todas las latitudes. Fue la Gran Dama del Laberinto de la edad de bronce, en la antigua civilización minoica de la isla de Creta; la Diosa Tierra prehelénica Gaia, la de los anchos pechos; fue Terra en el panteón romano y Eva entre los hebreos. Para los sumerios fue Innana; entre los acadios, Kubaba e Ishtar; en Babilonia fue Tiamat y para los fenicios fue Astarté. En África ha sido Yemayá, la diosa yoruba y en Canarias Chaxiraxi, la madre del sol. Para los hopi del Norte de América, la Mujer Araña, la que teje la vida y en Los Andes es la Pachamama, la madre tierra. En Venezuela es María Lionza, la antigua diosa arawak de los pueblos prehispánicos caquetíos y jirajaras. En Grecia fue Afrodita y Artemisa -Artume, para los etruscos-, diosas del amor y de la caza; fue Deméter, diosa de la agricultura y Hera, diosa de las mujeres y del matrimonio. En antiguo Egipto fue Hathor, diosa de la danza y de la música; Isis, la gran maga; Sejmet, la soberana del desierto; Bastet, la diosa gata, protectora del hogar, símbolo de la alegría de vivir y fue también Nut, la que parió a los dioses. En la India, ha sido Durga o la Mujer Negra Kali y Annapurna, diosa de las cosechas, la que nutre al mundo. Fue Cibeles, la diosa frigia, adorada desde el Neolítico en Anatolia, progenitora más tarde de los dioses olímpicos. Fue Magna Mater, la Gran Madre romana; Diana, la diosa de la caza y Venus, la diosa del amor. Es Kwuan Yin en el Lejano Oriente, la que escucha el llanto del mundo y fue Jord, madre de Thor, entre los nórdicos. Para los celtas de Irlanda fue Danu y Dôn para los galeses. En Lituania fue Gea-Zemé, hija del sol y de la luna y para los maoríes es Papatuanuku, la Tierra, madre de los dioses. En las antiguas culturas mexicanas fue Coatlicue o Tonantzin Tlalli, la de la falda de serpientes. Ha sido Tara, la protectora del Tibet, principio femenino de liberación; Mary, deidad que moraba en las montañas vascas; Brigid, la diosa celta de la salud, la adivinación y la sabiduría y fue Tanit, la diosa cartaginesa de la luna.

Siglos antes de Cristo, de hecho, la civilización cartaginesa propagó el culto a Tanit -la Astarté fenicia- por el Mediterráneo, sustituido más tarde por la mitología romana. Tanit fue tal vez en España la Dama de Elche -la Reina Mora-, la escultura funeraria que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid. El culto a Isis se difundió también por Europa, resistiendo la expansión del cristianismo hasta que finalmente fue prohibido por Justiniano I en el año 535. En París, por ejemplo, a comienzos del siglo XX, durante la construcción del metro, se halló una figura de esta diosa y se conserva todavía un santuario muy cerca de Notre Dame. Algunas hipótesis sugieren que la Isis egipcia, hija de Ra, esposa de Osiris y madre de Horus, fue cristianizada durante la Edad Media entre los siglos IX y XV, convertida en las enigmáticas Vírgenes Negras de las cuales se conservan aún aproximadamente 500 en Europa y 100 sólo en España, entre tallas auténticas y copias. Se les atribuye, además, vinculación con la Orden del Temple y con los secretos de la alquimia, dado que originalmente al parecer estaban pintadas de azul, blanco y rojo, los colores asociados a las sucesivas transformaciones de la materia para obtener la piedra filosofal, el elixir de la vida. Entre las que aún se veneran como imágenes cristianas están la Virgen del Pilar de Zaragoza, patrona de España; la Virgen de Monserrat en Cataluña; la Virgen de Atocha en Madrid; la Virgen de Regla en Chipiona, Andalucía; la Virgen de La Candelaria en Tenerife y la Virgen de Guadalupe en Cáceres.El fervor a la Virgen de Regla se trasladó a Cuba tras la colonización, aunque fue asimilada allí al culto africano de santería como Yemayá, madre de Changó y de todos los Orishas. En otras regiones de Europa perdura asimismo la veneración a las imágenes negras: la Virgen de Einsiedeln en Suiza, la de Altötting en Alemania, la de Loreto en Italia, la de Marija Bystrica en Croacia, la magnífica iconografía de la Czestochowa en Polonia, la Virgen de Svata Hora en la República Checa, la de la Puerta del Rocío en Vilnius, Lituania, y en Francia las Vírgenes de Le Puy y de Rocamadour.

Tiene mil formas


Carlos Gustavo Jung sugirió que la Diosa, como madre arquetípica, formaba parte del inconsciente colectivo de la humanidad. Ha sido representada, en efecto, de muchas maneras en piedra, arcilla, madera y pinturas desde el comienzo de los tiempos. En su universalidad, ha perdurado en la imaginación social como diosa de los animales, de la agricultura, de los árboles, de la salud, del amor y la sexualidad, de la fecundidad, de la sabiduría, del cielo, de la tierra y como compañera y guía de los difuntos en el viaje de la muerte. Sus más primitivas representaciones remiten no sólo a las figuras de grandes pechos y vientre cubierto de estrellas. La luna fue también representación original de la diosa; los celtas la simbolizaron, por ejemplo, en una figura de tres lunas entrelazadas. La imagen de la luna creciente, además, aparece en varias de las esculturas negras, como en la Virgen de La Candelaria y en la Virgen de Regla. Primeros símbolos de la Diosa fueron también los pilares de piedra y algunos árboles y animales sagrados; se supone, inclusive, que los menhires fueron santuarios dedicados a su culto. En Egipto, Sejmet era una diosa con cabeza de leona y Hathor una diosa con cabeza de vaca. Bastet fue representada a su vez con cabeza de gata o como el mismo animal sentado sobre sus patas traseras, con el cuello adornado por un gran collar y el Ra Men Kepher, el escarabajo sagrado que encarnaba la transformación constante de la vida. Las imágenes de Isis, por su parte, la muestran de color dorado, con el disco solar en su cabeza y cuernos que semejaban la luna; también con alas de milano simbolizando la maternidad y como diosa negra guiando por el Nilo la barca funeraria del dios Osiris. Para los celtas, Brigid era la diosa cisne y en Australia se adoraba a la diosa canguro.
Lo cierto es que las primitivas representaciones derivaron en pinturas y en esculturas y su culto, antes en cuevas y otros lugares naturales a modo de santuarios, fue llevado al templo, cada vez más regio. La Virgen del Pilar de Zaragoza ejemplifica muy bien esta evolución. La leyenda cuenta que sobre un pilar de piedra encontró en el año 40 el Apóstol Santiago a la Virgen, una diosa pagana hoy desaparecida que se veneraba en el mismo lugar donde se edificó la actual Basílica. La talla de 40 cm. y color negro que la sustituyó se atribuye al escultor español Juan de la Huerta, realizada en el siglo XV. El pilar se conserva en la Iglesia, curiosamente como objeto sagrado de piadosa reverencia.

Testimonio de un ideal

La histórica presencia de la Diosa Madre expresa indudablemente la manifestación religiosa de un ideal que, transmutado en sentimiento de espiritualidad, orientaba todas las actividades humanas. Rememora, en efecto, el enorme esfuerzo cultural realizado por la humanidad durante milenios, destinado a proteger la vida y el entorno que la sustenta. Esfuerzo que había logrado alcanzar sabiamente la categoría de paradigma universal, hoy sepultado bajo los escombros que han dejado el desarrollo y el crecimiento industrial. La Diosa encarnaba la permanencia y continuación de un mundo entendido en su complementariedad que exigía, por tanto, el reconocimiento de la reciprocidad y la práctica de la cooperación comunitaria. Su culto constituía, sin más, la reiteración constante de una firme advertencia: la vida es vulnerable y también las relaciones que la sostienen. Remite su significado, pues, no sólo al testimonio de una generalizada percepción del mundo; también a la enorme responsabilidad que nos compete en su mantenimiento. Fue concebida como la gran aliada de las aspiraciones humanas; reverenciada, en realidad, para que no olvidara recordarnos siempre las verdaderas cosas que importan. Evoca, en fin, muchas de las grandes pérdidas de la civilización contemporánea, prisionera de la economía, de la violencia y del monopolio de las religiones patriarcales que subordinan y ocultan principios culturales fundamentales. El Homo Oeconomicus, sin duda, ha convertido al Homo Sapiens en una peligrosa especie, trastornada por la ausencia de límites; convencida, erróneamente, de que sus necesidades y sus deseos son infinitos y pueden ser satisfechos sin riesgo. Aquello que se tuvo por sagrado ha sido reducido a su mínima expresión, encarcelado en los gruesos muros del templo. Todo lo demás, fuera, puede ser saqueado y destruido hasta su extinción.







lunes, 10 de diciembre de 2012

BAUTISMO POR EL RITO DE LA IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE

                    (Pinchar en reportaje fotogtafico al fina de la página)

http://elcanario.net/Benchomo/bautizoguanche20mzo11.htm

LA DIOSA TARA



LA DIOSA TARA

De acuerdo con la definición de nuestro amigo el profesor Pablo De Luka, en torno a la Diosa Tara, un aspecto más de Nuestra Diosa Madre Universal Chaxiraxi, además queremos aportar un interesante trabajo de nuestra hermana Edurire:
“Envuelta en el Gran Misterio de la Vida, la Diosa Tara ha sido adorada durante milenios. En cuevas de la prehistoria de hace mas de 30.000 años han sido descubiertos restos arqueológicos de su culto. Desde la más remota antigüedad, en todos los pueblos y en todas las culturas se hace referencia a las creencias religiosas de los pueblos antiguos, adorando a una “Diosa-Madre”, creadora y sustentadora del universo, madre a su vez de otros dioses y todos ellos protectores de la vida, de supervivencia, de las aguas, de las cosechas y sustentadora del universo. Es el culto más antiguo de la humanidad.

Tradiciones de distintas culturas alaban a Tara, "La que da la Vida", "La que es la Encarnación de la Sabiduría", "La Gran Madre de la Compasión", "La Estrella del Cielo". A Ella se le ha reconocido por distintos nombres y se ha revelado, a  lo largo de la Historia de la Humanidad, de distintas formas. Su culto continúa.
 
"Ella es el gran vacío, la Estrella de la cual Todo fue gradualmente formado y que conduce a Todo hacia la liberación del ciclo sin fin".
“Ella que crea, nutre y destruye el mundo, que sostiene el Universo, Ella que quita el miedo asociado a la existencia, Ella: la energía suprema que ella solamente puede evitarnos nacer indefinidamente... Ella es el recipiente que nos permite atravesar el Océano del mundo"
Los Budistas Tibetanos la llaman Tara, cuyo nombre en sanscrito significa Estrella. En las Islas Canarias, los guanches adoran a Tara que ha sido nominada en sus representaciones como: en Egipto, fue llamada Isis, Athor, en Tibet y China, se la llamó Virgo Deipara; Tara, en la india Lacksmi, Anatesaru en Japón, Ashera para los hebreros, en Grecia, fue llamada Hestia, en Roma, se le llamó Juno, o Paloma, en Cartago, Tanit, en Asia Menor, Cibeles, en fenicia Astarté, para el Islám es Aisha, Oya en Nigeria,Coatlicue para los Aztecas, Ixchel para los Mayas, Pele en Haway, en Canarias Chaxiraxi, etc.; diferentes nombres para una única Diosa.
También escuchamos los ecos de su nombre en América, como la Madre Tierra.
Los Druidas llamaban a su Madre, la Diosa Tara. En tierras finlandesas hablan de una antigua saga de "Mujeres de la Sabiduría" que adoraban a Tara. Una antigua tribu de América del Sur llaman a su Diosa Madre "Tarahumara". El pueblo Cheyenne habla de la mujer "estrella" que cayó del cielo a la tierra y todo floreció.